Pandemia económica

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Por: Maholy Chávez

Los habitantes de la Ciudad de Manta esperan firmemente algún día salir de estos malos días.

Son varias las personas que viven del comercio e intentan salir adelante a toda costa, luego de muchos intentos por tratar de subsistir, miles de comerciantes son los que salen de su casa desde muy temprano esperando a que sea un día productivo.

Comerciante José Castro

Desde hace veinte años José Epifanio Chávez Castro es comerciante, día a día en busca de poder generar ingresos para llevar a su hogar y ha espectado todas las altas y bajas del Viejo y el Nuevo Tarqui.

“Antes del terremoto, todas mis ventas eran buenas, por lo que en lo personal no me importaba mucho si tenía o no competencia a los alrededores”, declaró el vendedor quien recuerda que era un lugar muy visitado por los habitantes.

En las temporadas que más disfrutaban y gozaban de ventas los trabajadores era en épocas importantes o feriados, por ejemplo, carnaval, navidad y año nuevo, no había día que el que dejaran de asistir y abrir su puesto, ya que sus productos siempre se agotaban, por lo que el valor económico que ellos obtenían en esos tiempos era bueno, detallaba el comerciante mostrándose alegre al recordar aquellos momentos.

Aprovechaban también de las fiestas de la ciudad de Montecristi, los comerciantes de Manta viajaban hasta este sector desde muy temprano, para poder ganarse un puesto para vender, hacían sacrificios, ya que pasaban malas noches e incluso dejaban de comer por estar atentos al negocio y seguir vendiendo.

Eran sacos tras sacos de mercadería que llevaban hasta ese sector, por eso era de suma importancia no despegarse ni un solo momento del pequeño local que armaban, porque siempre había personas que llegaban con otras intenciones que no eran buenas, y es que, si se descuidaban, se llevaban su mercadería sin que se dieran cuenta.

Pero todo sacrificio tenía su recompensa, ya que la mayoría de veces se agotaba su mercadería, y al final de las festividades llegaban a casa con una gran sonrisa en el rostro.

Sin embargo, ahora en la actualidad nada es como antes para las personas que se encuentran en este lugar, debido a que fueron trasladados a un nuevo sitio, y sus ventas bajaron, había días que quedaban en cero. Pero esto aun no los desanima, y continúan yendo con la esperanza de que alguna persona se acerque a su local y compre algo de lo que ofrecen.

Después de que ocurriera la catástrofe que le pasó al Ecuador, era afortunado aquel que tenía al menos cinco dólares en su bolsillo, y peor aún ahora con la pandemia, en la que todos los puestos se cerraron temporalmente, fueron meses de una ardua lucha por intentar subsistir.

Comerciante Rosa Posligua

“A pesar de que a todos nos tocó quedar en casa, yo no me detuve y puse mi negocio en mi propio hogar, mis ventas eran pocas, pero al menos obtenía un poco de dinero para el alimento” definía, Rosa Irma Guanoluisa Posligua, con una mirada de satisfacción en el rostro.

Desde que empezaron con las restricciones la comerciante no se detuvo, al ser una persona de bajos recursos no se podía dar el lujo de no vender. Una vez que lograron reincorporarse las cosas siguieron igual, ya que el temor de las personas al contagiarse hacía que no salieran de casa.

También manifiestan que están ubicados en un mal sitio, ya que no es tan visitado este lugar, y que no son los únicos que se encuentran en la misma situación. Especialmente ellos, que se encuentran en la parte alta del centro comercial, por lo que las personas casi no llegan hasta ahí, y las que compran son muy pocas.

Estos comerciantes para salir a vender toman todas las medidas de bioseguridad, para no contagiarse. Guanoluisa, es la que más cuidado tiene al estar fuera de casa, ya que sufre de diabetes y el contagiarse para sería peligroso.

Esperan que realmente algún día mejoren las cosas para ellos, quienes viven con la gran esperanza de que sus ventas vuelvan a ser las mismas como en el Tarqui Viejo.

Comerciante Jóse Mero

El negocio de José Geovanny Parrales Mero, se encuentra al frente del colegio 5 de junio, sus ventas son únicamente de ceviches y encebollados, él se levanta desde hace diez años todas las mañanas con la motivación de que sea un buen día y pueda vender todos sus platos.

Si no hubiera sucedido el terremoto a estas alturas tal vez ya hubiera logrado expandir su negocio y ser reconocido.  Y con ello haber obtenido más ganancias para poder darle una mejor vida a su familia.

Todos los días su esposa e hijos le ayudan a realizar su exquisita comida para que sus consumidores puedan degustarla y darle una buena opinión para poder mejorar y avanzar con su pequeño pero grandioso proyecto de vida. A pesar de que existan pésimos días para estos comerciantes, eso no es motivo rendirse.

Debido al covid-19 se vio con la necesidad de realizar entregas a domicilio, ganando clientela por distintos lugares de Manta, ya que debido al toque de queda y por el temor de los ciudadanos de contagiarse preferían no salir y cocinar en casa o pedir a domicilio, al principio no le iba tan bien pero no se detuvo, ya que este fue el sacrificio que decidió hacer durante aquellos meses de pandemia.

Es lamentable toda la situación que viven estos minoristas y más que todo aquellos que están próximos a la tercera edad, que no pueden dedicarse a otro oficio, ya que requiere más fuerza y energía, algo que ellos ya no tienen.

El mercader Jimmy Olger Álvia Loor, detalló que muchas veces no logra llevar ni un solo centavo a su familia. “Tuve la fortuna de que mis hijos estuvieran conmigo y con sus ahorros me apoyaran cuando ya no pude vender en mi puesto debido a la epidemia”, recordó Álvia, quien desde hace veinte años se dedica a la venta de ropa.

Su mercadería es de vestidos, camisas, pantalones, camisetillas y lencerías en general. Cuando se encontraban en el viejo Tarqui sus ventas eran excelentes, todos estos emprendedores agotaban su mercadería y mucho más en épocas de feriado, y este dinero, les servía para invertir en nuevos y mejores productos.

Estos comerciantes expresan que no creen que pueda haber alguna mejoría en este sector, ya que ahora que llegó el virus, son una gran mayoría de personas que han buscado generar dinero, quitándoles la poca venta que ya tenían, porque en muchos lugares ya ofrecen lo que ellos tienen, incluso lo hacen desde sus casas, por lo que la gente ya no tiene la necesidad de salir a adquirir.

Como resultado de toda esta pandemia corren el gran riesgo de contagiarse, porque existen personas inconscientes que no se cuidan y que no utilizan sus respectivas mascarillas, así y todo, deciden seguir adelante, porque sus ganas de querer superarse y que sus familias tengan un pan al final del día en su mesa para comer son más fuertes.

Algún día esperan estos comerciantes que todo mejore, que la pandemia se acabe y puedan salir a vender sin preocupaciones y así mismo que las personas puedan recorrer los locales que ofrece el Nuevo Tarqui.

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