Las columnas J y B

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Por Lic. Eustorgio Delgado Palma

En los templos simbólicos de la masonería hay dos columnas, la de Jaquín a la derecha y la de Boaz en la izquierda, estas grandes columnas son las que sostienen la bóveda del infinito, sobre las cuales descansan los principios y preceptos, están ubicadas a tres pasos de distancia del templo.

Jaquín nombre de la columna de la derecha rodea la entrada del templo, su nombre se debe a un sumo sacerdote auxiliar consagrado, es la palabra o contraseña del grado de compañero o segundo grado de la masonería, su significado simbólico es “establecer” y junto con la palabra “fuerza”, significado simbólico de Boaz; Dios dijo con fuerza estableceré esta mi casa para que sea firme siempre.

Al pie de la columna se encuentra la piedra cúbica que nos da a conocer de la perfección, el conocimiento durante la formación intelectual y espiritual que vamos adquiriendo.

Boaz nombre de la columna de la izquierda, es emblemática por la ejecución gradual del conocimiento; con la luz débil que ilumina a la columna no se da lugar a los hermanos aprendices, asimilen malignas enseñanzas, ni falsas teorías, protege a los iniciados de la acción deslumbrante de los rayos directos de un sistema de instrucción, cuyas doctrinas no pueden estar al alcance de quienes comienzan a comprender sus principales deberes sociales, porque de otro modo se le podría oscurecer el entendimiento y volver a caer en el dudoso ambiente de la incertidumbre, de las preocupaciones y de los errores.

Por el frente de esta columna antiguamente habían tres puertas, en la primera se guardaban los tesoros del templo, éstos se destinaban para financiar las obras de beneficio colectivo, pago de salarios a los obreros y para sostener y mantener las diversas actividades masónicas, en la segunda puerta se guardaban los instrumentos y útiles de trabajo que eran empleados para desarrollar los trabajos materiales e intelectuales de las obras de arquitectura y arte, estos trabajos eran controlados por los maestros y la obra sea perfecta; en la última puerta se guardaba el libro de la Ley, para dar a conocer a los agremiados sus derechos y deberes y también a todos los hombres que se dedicaban a cualquier otra actividad de orden material o intelectual.

La tres granadas que descansan en la cúpula de la columna B nos recuerda los elevados ideales que persigue nuestra institución, cada grano simboliza a todos los masones que llevan el néctar y las semillas dispuestas a germinar a favor de la creación, su jugo rojo de sabor agridulce representa las alegrías y pesares de la vida, el sabor dulce significa el regocijo que sentimos cuando hacemos una obra y el sabor agrio la amargura que nos produce las ingratitudes, las injusticias y las incomprensiones; las semillas representan la diversidad de masones unidos siempre por el sentimiento y el espíritu.

Al pie de la gran columna B se encuentra la piedra bruta, simboliza las imperfecciones que el masón debe corregir en busca del desarrollo espiritual y hacia las conductas sociales, basadas en valores de la fraternidad, la humildad, la tolerancia y los derechos del individuo, esto se consigue gracias a la práctica de las doctrinas masónicas y el deseo vehemente de buscar la verdad.

La piedra bruta somos los hermanos aprendices, llenos de asperezas, vicios sobre la cual se trabaja en forma constante en la construcción del templo interior y el segundo vigilante es quien está cerca de nosotros, que con su gran sabiduría incita a alcanzar la anhelada meta de sus instrucciones y aspiraciones.

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