Feria sin brillo

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Por: Gema Bravo

El 2020 ha sido uno de los años más difíciles en la historia de la humanidad debido al surgimiento de la pandemia de COVID-19 que ha dilatado el mundo en muchos aspectos, y aunque a su paso ha dejado devastada la economía de muchos países, no ha conseguido detenerlo.

Para varias familias esta enfermedad ha sido una tormenta que con su intensidad ha arrasado la alegría de las personas, principalmente de los más consentidos del hogar, pero con la llegada de la navidad muchos niños sueñan con recibir un regalo de parte de sus padres, que en la mayoría de los casos son juguetes que prometen calmar un poco esa tempestad y regresarles el entusiasmo en estas épocas.

Portoviejo celebra sin lugar a dudas una de las navidades más diferentes de sus últimos tiempos. Aun cuando se creía en un inicio que el comercio local iba no iba a llegar a buen puerto, ahora estamos viendo a muchos papitos desembarcando sus esfuerzos en comprarles obsequios a sus retoños. A pesar que aún faltan días para festejar la noche buena, varios portovejenses caracterizados por tener corazón de algodón de azúcar y alma de acero hacen su viaje ligero a la feria navideña de la Asociación de Pequeños Comerciantes y Afines de Portoviejo, que es el punto preferido para adquirir sus obsequios.

 

Aún cuando la ciudad llora, a este lugar llegan ciudadanos de todos los rincones de la capital manabita, que conocen de este puesto de ventas gracias a la publicidad que ofrece el GAD de Portoviejo en sus redes sociales.

Una de las diferencias más notorias de la feria navideña actual con años anteriores son las normas de bioseguridad que ofrecen al público cuando ingresan a comprar cualquier tipo de producto. En la puerta te recibe Shirley Mendoza, responsable de la zona de desinfección, que con su cabellera color petróleo y sus ojos como la negra noche aseveró que hace cumplir las disposiciones “cada persona que llega, le tomo la temperatura, le ponemos alcohol en las manos y nos aseguramos que usen correctamente la mascarilla para que no se infecten”.

La Asociación de Pequeños Comerciantes y Afines de Portoviejo, está conformado por aproximadamente 50 integrantes, pero solo 10 personas son las que están vendiendo juguetes este año, una de las razones es la falta de capital para poder adquirir las mercancías.

Cuando empezó la cuarentena, en marzo pasado, muchos de estos mercaderes presenciaron sus negocios hacerse agua, por este motivo, ahora no cuentan con mucho presupuesto para invertirlo en la compra de artículos de alta calidad, “traemos juguetes económicos, porque si adquirimos lo más caro, nos quedamos endeudados y no vendemos”, aludió con su mirada cansada Elizabeth Méndez, además alagó que los precios de sus muñecos van entre un dólar, dólar cincuenta y veinte dólares.

Así mismo piensa Miguel Pinargote, un comerciante que testifica que por el tema de la pandemia se está trabajando con poco capital “no podemos arriesgarnos a invertir mucho por miedo a no vender”, y enfatiza que esto se debe a que las personas ya no están saliendo de casa a comprar porque tienen los nervios de punta con relación a contagiarse.

Pero si hablamos de resultados en los números reflejados según las demandas, las versiones están divididas, por ejemplo, para Méndez, una mujer que tiene más de 15 años vendiendo juguetes en todo tipo de ferias afirma que las “ventas están bajas”, en cambio Fernando Ramírez, un comerciante con 35 años de experiencia en esta labor, certifica que “gracias a Dios si se está vendiendo”, sin embargo, revela que no se está despachando en grandes cantidades como en años anteriores.

De lo que sí están de acuerdo todos los expendedores es que la luz natural de la navidad alumbra este pueblo mágico de personas que visiten la feria asía sea para observar las mercaderías. A pesar de ello, el límite de gente que puede ingresar al sitio es de solo 40, una norma que sí está siendo cumplida.

 

 

RECORDANDO EL PASADO

No obstante, la historia escrita en esta bella ciudad no miente, hace varios años atrás la feria navideña de Portoviejo tenía una gran acogida, según El Telégrafo, en el 2014 fueron 500 los comerciantes que participaron en este evento, en cambio ahora solo 10.

Como si se tratase de un cuento de hadas estas ferias en el pasado estaban llenas de encanto que incentivaban a los ciudadanos a recorrer estos espacios, por ejemplo, en el 2015 según el GAD Portoviejo, este suceso embellecía las noches con luces, shows artísticos y juegos mecánicos, haciendo una compañía increíble a las estrellas que estaban en el cielo.

Otro punto a recalcar es el lugar donde se han venido organizando este tipo de acontecimientos, en base a la información del GAD de Portoviejo en tiempos anteriores el esplendor de esta cultura se realizaba en escenarios más holgados como el recinto ferial de la Cámara de Comercio, ex aeropuerto y en el Parque Eloy Alfaro, pero hoy se lo efectúa en los predios de la Catedral Metropolitana de Portoviejo, un lugar muy reducido.

 

ADAPTARSE A LA NUEVA REALIDAD

Las puertas de este establecimiento se abren desde muy temprano, a las 9H00 ya están listos para atender al público, pero según el permiso que les concedió el municipio deben cerrar a las 22H00. Para Ramírez la hora preferida de las personas para comprar sus juguetes es de 18:30 hasta las 21:30 los sábados y domingos.

Así como ellos encontramos un océano de opiniones de gente trabajadora que desea generar ingresos para tener un buen futuro y ni hablar de los más pequeños que al entrar a este tipo de lugares muestran sus caritas llenas de emoción al observar los juguetes.

Este paseo comercial improvisado se asemeja al universo de Alicia en el País de las Maravillas porque al ingresar encontramos una variedad de sorpresas. Desde barbies, carros a control remoto, gorros, peluches hasta play station. Los niños y niñas llegan a la feria con la alegría de encontrar lo que todo el año han deseado, de acuerdo a Pinargote, los muñecos más solicitados son los pulpos de Tik Tok,” la gente lo adquiere más porque está a la moda”, en cambio la referencia de Ramírez es diferente, en su puesto la muñeca llorona es la más vendida, “es lo que están buscando las niñas, les piden a los padres que se la compren”.

Los papitos dan su vida con tal de ver a sus hijos felices, por eso con entusiasmo van a adquirir en este sitio sus regalos para darles a sus pequeñines, tal es el caso de Yesenia Macías, una madre de cuatro hijos, que tiene la costumbre de visitar todos los años la feria navideña, “hay precios variables, ahora que estamos bajos de recursos, están teniendo consideración con nosotros”, proclamó mientras soltaba una sonrisa que desafiaba la escasez.

Con su voz angelical señaló que en esta ocasión consiguió las muñecas “Steven y Memi”, al cómodo precio de 13 dólares. Igualmente recitó que está muy contenta que la Feria navideña este ubicada tan cerca del centro comercial de la calle Alajuela, porque ahí podrá ir cómodamente a comprar los regalos para los adultos.

 

Esta navidad quedará marcada en la memoria fotográfica de las personas y al recordar en un futuro cómo se la celebró habrá un sabor agridulce, pero aun así esto no para ese entusiasmo que transita en el alma de esos jóvenes portovejenses que se caracterizan por su júbilo al instante de visitar varias veces la feria navideña para poder elegir cuidadosamente sus obsequios, así lo expone Kevin Cedeño, un joven de 19 años, de contextura delgada y piel morena  “he venido a comprarle regalos a mis sobrinos, he llegado por dos ocasiones, la primera solo a ver y ahora a comprar”.

Pero todo este apogeo no hubiese sido posible si el arzobispo de la Catedral Metropolitana del cantón no lo hubiese permitido, con un tono de nostalgia así lo explica Alba García, vicepresidenta de la Asociación de comerciantes de Portoviejo, “gracias a Dios el arzobispo Eduardo Castillo nos dio el privilegio de asentarnos en este sitio para ofrecer nuestros juguetes, sino no hubiésemos sabido qué hacer”.

 

LUCHAR HASTA EL FINAL

Conforme a los datos del Ministerio de Salud del Ecuador, Portoviejo ya cuenta con 4567 casos confirmados de COVID-19, en consecuencia, a esto, El GAD del cantón está vigilando constantemente la feria navideña para percatarse que las normas de bioseguridad no sean envueltas en llamas y soltadas al vacío del olvido. De igual modo, la Policía Nacional hace presencia todas las noches por el lugar para que estas disposiciones sean respetadas.

Después de un año dominado por la incertidumbre que rodea las restricciones de bloqueo del coronavirus, esta si ha afectado el período navideño. Estos trabajadores son el vivo reflejo de esos resultados, pasaron de vender muchos juguetes diariamente en años anteriores a solo vender casi nada en la actualidad.

Otra de las grandes conclusiones finales que se ha hecho a la vista y nos comparte García, es que la mayoría de los clientes son portovejenses, esto quiere decir que son pocos los consumidores de otros cantones o provincias. Un dato preocupante en cuanto al turismo local.

 

En el aspecto positivo lo que más se rescata es que la ciudadanía sí ha respetado el protocolo ordenado por las autoridades, como el correcto uso del tapaboca y la utilización de alcohol, algo que Mendoza espera que siga siendo así, “no ha sido necesario decirles que empleen estas normas, si queremos estar bien debemos seguir acatándolas”.

En cualquier caso, la tempestad del Covid- 19 ha destrozado las ilusiones de mucha gente, pero no la fe de mejores días, por ese motivo los expendedores de la feria navideña esperan que las ventas vayan mejorando hasta el 31 de diciembre, que es la fecha en que cerraran sus puertas.

Sin importar que el coronavirus se ha robado protagonismo en esta época, estos guerreros han sabido darle la cara y con máximo esfuerzo seguirán luchando día a día para poder vender todos sus juguetes, eso sí, con toda la responsabilidad del mundo de protegerse y proteger a los demás.

 

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