CHOQUE ENTRE DOS MUNDOS

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“Si un problema puede superarse, entonces no hay necesidad de preocuparse”. Dalai Lama

Por. Karen Villacís

El vivir aislado afecta diversos ámbitos en la sociedad, apaga la luz de quienes se esfuerzan por mejorar su día a día. Para los trabajadores, desprenderse de su cotidianidad ha sido un golpe directo al corazón.

Como si se tratara de una gota de agua cayendo al suelo, se esparcieron las ilusiones de trabajadores al enterarse que su labor deberían realizarlo virtualmente, ante un sistema denominado “teletrabajo”.

El encierro a causa de la pandemia que azota al mundo, puso entre la espada y la pared a millones de personas, siendo el caso de los teletrabajadores aún más desconcertante; el 4 de mayo del 2020 fue el punto de partida para adaptarse a una realidad de la que no se estaba preparada.

Seguir aprendiendo  

Dejar la casa e ir a la oficina es algo natural entre los millones de trabajadores en el mundo entero, pero, ¿Qué sucede cuando ambos ámbitos de la vida se fusionan en un mismo lugar? Siendo tan amarga como hiel, ha llevado a Briones a la desesperación ante el desconocimiento de aquello.

Para Érika Briones, docente de la unidad educativa “Réplica Manta”, la angustia afloró de su piel cuando se enteró de la nueva modalidad en la que iba a impartir sus clases, siendo ella una mujer de 45 años y que ha dedicado su vida a la docencia, afirma ser incapaz de utilizar correctamente la tecnología.

Érika Briones, docente.

“La nueva forma de trabajar, consiste básicamente en seguir aprendiendo”,  susurró Briones, haciendo una pausa para luego continuar, “en el teletrabajo, todo es diario, es una lucha día a día, de la cual se debe entregar lo mejor de sí”, precisó mientras una suave brisa acariciaba su  mejilla.

 

 

 

Adversidades

La poca experiencia, el estrés y el desespero son algunas de las tantas emociones que devoran la mente de las personas que laboran desde casa, al sentirse apartados de sus lugares de trabajo, sienten como si la angustia los carcomiera lentamente.

“Complicado y lleno de adversidades”, es como William Martínez rector del colegio Réplica Manta, define su función laboral en la actualidad. Sumergiéndose en el tema, especifica que el teletrabajo es uno de los temas más destacados dentro del contexto del coronavirus.

Mientras acomoda su chaqueta roja como la sangre, Martínez testifica que, “muchas organizaciones han solicitado a sus empleados trabajar desde casa de manera obligatoria, provocando un desequilibrio personal-profesional entre sus participantes”.

“El teletrabajo hace más difícil definir de que hora a que hora trabajaremos, otorgando elementos que recogen las ventajas y las desventajas de teletrabajar”, relata Martínez aflorando sentimientos encontrados en la entrevista.

“A pesar de la “flexibilidad” de horarios, no sabemos de que hora a que hora trabajaremos, pudiendo provocar efectos negativos en nuestra salud mental o física”

El trabajo desde casa se ha convertido en una constante adversidad contra la inmediata aceleración en las actividades laborales. Trabajar con dedicación es una de las características que poseen los docentes, cuyo objetivo es transmitir conocimientos a su alumnado.

Por otro lado, para Carlos Díaz, el trabajo desde casa es un asesino de la mente; al impartir sus clases sin estar en las aulas de la institución y las reuniones del trabajo sin estar en presencia de sus directivos, todo se le complica aún más.

Carlos Díaz, docente.

“Se dificulta de gran manera dar continuidad a las actividades laborales, aunque el trabajo depende de la información que proporcionen los dirigentes de la entidad a la que se labora”, enfatiza con seguridad mientras cruza sus brazos al hablar.

“Las curvas de aprendizajes son mayores, por eso debemos recibir capacitaciones adecuadas cada cierto tiempo”, alude mientras sus ventanas del alma hablan por sí solas, “las herramientas tecnológicas son necesarias para el teletrabajo”, argumenta Díaz.

 

Choque entre dos mundos

Antes y después del coronavirus, la vida en sus diferentes ámbitos no volverá hacer igual. Ahora bien, ilusiones cayendo al abismo y quebrándose en mil pedazos como un frágil cristal, son el reflejo de los factores que influyen negativamente a trabajar desde casa.

Para María Eugenia Vinueza, trabajadora de Ferruzam, el estar lejos de la empresa que la vio crecer entristece su alma; revela con tristeza que para ella ha sido difícil tener que realizar sus gestiones laborales en el hogar mientras atiende sus obligaciones como madre de familia.

María Vinueza, secretaria.

“En realidad no puedo dedicarme bien ni a una cosa ni a la otra, son muchas las adversidades que como trabajadora presento día a día; el reto es constante, aunque ya la empresa funciona presencialmente, yo sigo en la modalidad del teletrabajo por factores ajenos a mí”, destacó Vinueza con un tono afligido en su voz.

“En la actualidad me he trasladado por dos ocasiones a mi lugar de trabajo; soy secretaria y mi rol me obliga ha estar pendiente del mínimo detalle”, precisó Vinueza mientras se le formaba un nudo en su garganta.

 

Vídeo de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=Mhz0yU2m2tY&feature=youtu.be

El teletrabajar refleja un choque entre dos mundos: el de la tecnología y el de las regulaciones laborales, ambos comprenden experiencias ya existentes, siendo la conectividad una necesidad básica al momento de trabajar desde casa.

Para quienes los recursos tecnológicos no eran de su acceso, fue la aguja que reventó el globo de la frustración, siendo un punto en contra ante el eminente felino sigiloso como lo es el covid-19.

Abandonar los puestos de trabajo y trasladarlos a casa, es uno de los cambios más destacados que ha generado el confinamiento para seguir ejerciendo las labores, siendo una alternativa para mantener el empleo y la productividad de las empresas.

Aunque al principio la noticia cayó como balde de agua fría, con el transcurso del tiempo, los trabajadores acogieron la modalidad con amor, olvidando las adversidades que presentaba la misma; siendo implementada para la seguridad de sus integrantes.

Bajo el cálido clima que arropaba la ciudad de Manta, Mónica Palma relata con tristeza lo preocupante que fue para ella manejar los negocios de la empresa en la que labora, desde casa.

“El negocio dejó de funcionar los tres primeros meses, pero las reuniones virtuales eran constantes, prácticamente soy la encargada de todo el funcionamiento de la empresa, fue muy difícil para mí expresarle todo detalladamente a mi jefa”, asevera la joven contadora mientras mueve sus manos al hablar.

Acariciando a su hijo, Palma quien reside en el barrio San Pedro, platica que postergaron eventos planeados por la empresa, “se venían grandes contratos para Ferruzam (la empresa a la que labora)”, puntualizó entre suspiros.

“El teletrabajo trajo consigo un ventarrón de desafíos; una cantidad innumerable de trabajadores han implementado roles de los cuales no tenían conocimiento, aunque actualmente, los administrativos están retomando el trabajo presencial”.

Mientras denota en su rostro cierta precaución y junta sus manos con tristeza, Palma lamenta, “mi miedo más grande es saber que esto va de largo, y aunque pronto volvamos al ruedo, nunca el mundo volverá a ser igual. Gracias a Dios cuento con los recursos para trabajar desde mi hogar, pero conozco casos en los que la situación es distinta”.

Es importante destacar que el Acuerdo 181 del Ministerio de Trabajo definió las directrices a una “desconexión” laboral, que es un derecho establecido por la Ley Humanitaria, que respalda bajo la lupa los derechos del trabajador, evitando de esta manera, abusos laborales.

https://www.elcomercio.com/actualidad/desconexion-laboral-teletrabajo-ecuador-ministro.html

Aliento esperanzador

Claro está que el mundo le sonríe de diferentes maneras a todos, “ahora es el momento de empezar nuevamente”, relata entre suspiros Pepe Macías, coreógrafo de la academia “Pepe Dance”, quien sostiene que una de las situaciones más vulnerables del teletrabajo es el calvario que se vive dentro.                                                                                                                   

Pepe Dance, coreógrafo.

“Es un trago amargo recordar que estuve lejos de lo que me mantiene vivo; me dedico a la danza y como no podía abrir mi local opté por brindar sesiones de danza por zoom, no me fue tan mal”, precisa el coreógrafo con un tono alegre.

Por otro lado, detalla que hace dos semanas la alegría volvió a la puerta de su hogar, “gracias a Dios pude reabrir mi local; por las medidas de bioseguridad solo asisten 10 niñas en horarios rotativos; el teletrabajar no es lo mío”, bromea mientras una carcajada brota de su boca.

Adaptarse a la realidad

A pesar de los cambios que el trabajo ha presentado, la preparación para mejorar las habilidades en el terreno laboral no se han hecho esperar. Los teletrabajadores han adaptado su vida a múltiples funciones con la certeza de que la vida es un aprendizaje constante y lleno de desafíos.

Para Víctor García, el continuar ya es de valientes, “el adaptarse a la realidad influye a que pronto, el amargo ardor de este escenario se acabará, siendo una secuela que nos dejará marcados, pero con una gran enseñanza”, meditó el docente de forma esperanzadora.

El desprenderse de la cotidianidad suele convertirse en un viaje lleno de retos; la adaptación ayuda de cierta manera a optimizar la productividad de los teletrabajadores, quienes afirman que pronto esperan volver a sus lugares de trabajo.

 

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