Acelerando a la muerte

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Por: Alisson Espinoza

La imprudencia de los conductores y la mala ubicación de señaléticas en la ciudad es un problema sin respuesta, siendo así las causas principales en los accidentes de tránsitos, donde el chofer, elige no sumar una estrella más al cielo, para evitar ser acusado y padecer en una cárcel.

Las llantas del carro rechinaron finalmente por el camino, en tarde soleada y despejada se encontraba Leopoldo Anchundia de 48 años, cumpliendo su labor de taxista en su vehículo, confiesa que las vías son congestionas por el tráfico que existe en la ciudad, donde debe existir prudencia por parte de quienes tienen el control del volante, no hacer de ojos ciegos y oídos sordos.

“Todas las calles son un peligro y una de ellas es la vía-aeropuerto, la Inter-barrial y la vía-Rocafuerte, las cuales son carreteras demasiadas rápidas y más comunes en accidentes de tránsito, pero aun así existe imprudencia por parte de las motorizado que se dedican a la entrega de comidas, puerta a puerta, ellos no miden el riesgo que ocurre al pasarse un semáforo o interferir en el andar de un vehículo”, afirmó Anchundia mientras sostenía sus manos sobre el volante y su voz se quebrantaba de temor y angustia.

Jacobo Chávez de 27 años, circulaba en su moto por el redondel de los Bomberos, una mañana iluminada su mirada se cejaba como la de un murciélago, recorría por las calles de Manta, en donde fue impactado por un vehículo, el mismo que en dicho momento se dio a la fuga, entre susto y desespero, tirado al borde de la calzada sin poder mover su brazo inconscientemente, pedía auxilio y aún sin recibir ayuda por el departamento encargado, recordó que su celular seguía en su bolsillo, aun con dolor logró localizar a un familiar, describe Chávez, mientras sostenía su cabeza con su mano y su mirada perdida.

“Los taxistas piensan que, por tener licencia profesional, son dueños de la calle y quienes transitan en las motos son menos, porque tenemos licencia normal” puntualizó Chávez, con enojo en su mirada.

 

La vida da segundas oportunidades y hay que saberlas apreciar, en que las experiencias de unos, será lección para otros.” Es importante tener precaución, en ver las calles, más que todo estar atentos, porque hoy estamos y mañana no sabemos”, admitió Jacobo quien vivió una trágica experiencia.

Joseph León director de la Empresa Pública Movilidad de Manta

 

Desde que el sol sale hasta que se pone, su labor nunca termina, el abogado Joseph León director de la Empresa Pública Movilidad de Manta, en conjunta labor con la Agencia de Tránsito, trabajan para el mejoramiento vehicular dentro de la ciudad.

Según la base datos obtenidas del primer semestre del año en curso, se registra un total de 147 lesionados y 10 fallecidos, siendo enero uno de los primeros meses con mayor frecuencia en accidentes de tránsitos, a excepción del mes de marzo que no registró accidentes vehiculares, cabe recalcar que seis de ellos eran conductores, dos pasajeros y cuatro peatones, siendo estas las edades de 20 a 50 años aproximadamente.

Es evidente la poca preocupación y la falta de personal para cubrir

ciertas zonas, pero aun así hace todo lo posible para cumplir con la ciudad, además la educación vial es precaria.

Manta, más conocida como “tierra de nadie”, dentro de la cual existe sectores con mayor índice de accidentes vehiculares, reportando 10 personas fallecidas en 2022(1), en los sectores, vía Manta-Rocafuerte más conocida como la vía de la muerte, seguido de la avenida 113, al igual que San Mateo, calle 119, calle Oliva, calle 14, barrio Las Cumbres y la ruta Spondylus, argumentó el director de (EP).

“Su labor es capacitar a la ciudadanía, brindar sus servicios en los accidentes de tránsitos, hacer que los conductores recapaciten y manejen con responsabilidad, respetando las señaléticas de tránsito”, compartió León, sonrientemente con sus manos entrelazas.

Es por esta razón, que el deber de la Agencia de Tránsito es velar por el orden vehicular del silencio de la noche y de un nuevo amanecer, vigilando el control de las normas reglamentarias.

Es el deber de nosotros instruir y hacer cumplir las leyes vehiculares, Eulises Mendoza agente civil de la ciudad, más rápido que un avestruzes, el primero en llegar en los accidentes, él describe que su labor es verificar si hay personas heridas, llamando al Ecu911 y solicitando apoyo de los especializados en accidentes de tránsitos.

Eulises Mendoza Agente Civil

En medio del ruido y llantos, existe un cronograma logístico, en donde involucran algunos departamentos del cantón, tales como medicina legal, Cuerpos de Bomberos y apoyo de la Policía Nacional, todo esto según el tipo de accidente vehicular.

“Entre agresiones física o verbal, son las actitudes que uno recibe por parte de los ciudadanos al momento del accidente, es por ello, que se debe manejar con responsabilidad y tomar precauciones debidas al momento de salir de casa, para así poder evitar accidentes y conflictos”, detalló Mendoza con seguridad y firmeza en su mirada mientras tocaba su uniforme.

De este modo, la seguridad vial no solo depende de los agentes de tránsito, sino también de la Policía Nacional, quienes brindan su apoyo no solo a la ciudadanía, sino también en los accidentes que ocurren a diario. Entre el misterio de su rostro, un policía a quien llamaremos “Pedro”, especificó, que su labor en los accidentes de tránsito es llegar de manera inmediata al hecho, brindando los primeros auxilios, dando parte policial detallada y minuciosamente sobre los hechos, evidenciando con fotografías sobre el incidente.

“Es importante mencionar que el señor alcalde debería trabajar más en las señalizaciones y semáforos de la ciudad, ya que en la ciudad existe una gran cantidad de vehículos y así evitaría un porcentaje de accidentes”, declaró Pedro, con sus manos entre los bolsillos y firmeza en su voz.

La culpa de uno, condena a otro, el descontrol en manejar con imprudencia se ha vuelto común en la ciudad de Manta, donde conductores se creen dueños de las calles y no existe un respeto con las señaléticas, ni un apoyo por las autoridades, es así como son rápidos y furiosos al momento de conducir, poniendo su vida o la de un inocente al borde de la muerte.

Al mismo tiempo, existe conductores que reconocen, que, por manejar, aceleran al paso de la muerte, jugándose la vida por una adrenalina, Miguel Súarez de 42 años, conductor con licencia profesional, ha manejado la mayor parte de su vida, trabajando y viajando por el país. “Los conductores hoy en día no miden la consecuencia, piensan que, por tener una licencia a la mano, pueden hacer y deshacer lo que ellos quieran en las calles, viendo los autos como una diversión, no como un apoyo”, lamentó mientras su voz se quebrantaba.

La mayoría de los conductores de carretera aceleran el paso porque ven la calle ancha, olvidando que existen otros que viajan por el mismo camino. Exceden la velocidad a pesar de que hay radares haciendo caso omiso a la señalética y condenando a los demás.

“Como conductores, muchas veces queremos ir rápidos sin medir las consecuencias, sin saber que podremos lastimar a alguien o dañar nuestra vida, pensando que la vida solo hay una y tenemos que disfrutarla, sin pensar que tenemos mucho por delante y tenemos una familia que espera que lleguemos bien a nuestros hogares”, reveló mientras su mirada se perdía en el cielo.

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