Arcoíris de sueños

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Por Arianna Zambrano

Viajar enriquece el alma, es un arte de ocio y aprendizaje, nos permite conocer nuevos países, idiomas, culturas, es una oportunidad de crecer como persona, aunque exista obstáculos como la falta de recursos o el estigma de tener un rechazo social por parte de otras culturas.

Emprender una aventura es apasionante, genera una carga de emociones, que engancha a los viajeros a no dejar de hacerlo, ocasiona alegría, una sonrisa llena de recuerdos, incluso puede llegar a ser una cura para la pérdida de sueños, viajar es un sueño hecho realidad, es estar en las nubes.

Los mochileros emprenden un viaje de manera independiente, buscan alternativas de precios bajos, destacan que viajar les llena de vida, “no existe una descripción exacta cuando cierro mis ojos y me encuentro en otra parte del mundo, con un nuevo aroma, con gente diferente, que, aunque no me conozcan me enseñan sus costumbres, a veces paso malos ratos cuando viajo, pero es como comer un chocolate a escondidas, de las mejores experiencias de mi vida”, describe Paula Mora mochilera ecuatoriana, mientras salta su corazón de felicidad.

Paula Mora amante de tocar las nubes en sus viajes.

La experiencia mochilera trae beneficios en la vida de las personas es así como Lizbeth Molina psicóloga clínica afirma” viajar es el mejor momento para que tengan una etapa de reflexión y autodescubrimiento”, aunque existen quienes prefieren la monotonía de su hogar, una vez que en su vida han viajado ya sea por turismo en sus vacaciones esto genera un impacto positivo económico a muchos sectores turísticos

Lizbeth Molina psicóloga clínica

El turismo es la industria que mueve el mundo, de los 7.200 millones de habitantes del planeta, 1.138 millones cruzaron en 2019 alguna frontera en sus viajes de placer y para vacacionar, una cifra récord aseveró Andrés Rubio. Los viajes turísticos son un negocio que siembra riqueza y destrucción a nivel global, que tiene a China junto con Estados Unidos en el ojo del huracán. Esta acción engloba transporte, hospedaje, comida, y es uno de los movimientos con más flujo económico y cultural para quienes viven de la actividad turística.

Aunque esta actividad fue golpeada por la pandemia del covid-19, los viajes tradicionales de avión de un país a otro se transformaron en viajes ciberespaciales, donde los viajeros se dieron el tiempo de utilizar el internet como una herramienta para poder conocer los lugares más reconocidos y menos frecuentados en el mundo.

Este es el caso de algunos que viajan, por poco tiempo,” en este tiempo no pude salir mucho del país, pero hice amigos por internet, asegure por la pandemia mi estadía y comida cuando vuelva a viajar”, describe Paula Mora mochilera que viaja y se queda por poco tiempo en cada lugar que visita.

«huella positiva en la reactivación del turismo»

Abrazando al sector turístico miles de mochileros van dejando una huella positiva en la reactivación de esta actividad, pero logran llevarse una marca en sus vidas, que hace latir con fuerza a su corazón cada vez que recuerdan la experiencia de tener conexión con una pequeña parte del mundo. Pero ¿qué pasa con quienes viajan a un lugar en específico por un largo tiempo? la sociedad notó que la experiencia no es la misma, debido al choque de culturas que puede existir y es la pesadilla para algunos viajeros, quienes tienen en mente emprender el viaje de sus sueños por más tiempo y no solo unos pocos días. 

Al principio el viaje puede estar lleno de expectativas positivas, pero la realidad es diferente Carla Stopper, ecuatoriana residente en Estados Unidos argumenta que al principio sus expectativas siempre fueron positivas, el sueño americano estuvo inmerso en su mente, pero “yo extraño demasiado a mi país por la comida, aquí no es tan rica, el idioma no lo manejé bien cuando llegue y esto hizo que acoplarme no sea una opción, más bien una necesidad para vivir una buena experiencia”, confiesa con un brillo en sus ojos.

Carla Stopper

Los choques de culturales en el mundo son evidentes, aun así, el ser humano tiende a ser adaptable con el tiempo y refleja que es un individuo con una ventaja sobre los otros seres vivos, debido a su inteligencia no actúan por instinto sino por racionalidad y libre voluntad de acción. Ana Luz Quintanilla socióloga describió “los seres humanos desean siempre conocer y comprender a la naturaleza, principalmente porque de ello depende su supervivencia”.  

Desde el inicio los seres humanos siempre han ido evolucionando, ya sea desde un mono a un homo sapiens, de un nómada a un sedentario. Carla Stopper es el reflejo de este grupo de humanos, fue evolucionando desde el primer día que llegó a los Estados Unidos, aunque las costumbres eran diferentes, al encontrarse con una nueva realidad en otro país, supo acoplarse y seguir el rumbo del camino de su sueño.

Vivir en Estados Unidos es una gran oportunidad para quienes deciden rehacer su vida en este país, tal es el caso de Lucero Rivadeneira ecuatoriana actualmente ciudadana de Estados Unidos, quien tuvo que viajar fuera de Ecuador, al recalcar que era una gran oportunidad para su familia.

Salir del país de origen es difícil, pero con el tiempo se llega a entender que esta es una de las mejores cosas que le puede pasar a alguien en la vida, “conozco dos idiomas, he viajado a muchos países, conocí a muchas personas y eso no está nada mal”, admitió Lucero quien vive desde los 8 años en Estados Unidos.

En Estados Unidos las cosas son diferentes, los estadounidenses tienen la costumbre de alimentarse de diferente manera, por ejemplo, en la mañana toman el desayuno, por la tarde solo un sándwich o algo ligero, y por la noche el plato fuerte, mientras que las costumbres de las personas ecuatorianas son diferentes, en la mañana el desayuno en la tarde el almuerzo con una excelente proporción y en la noche algo ligero, reflejando el choque de culturas.

Así lo ratificó Carla quien viajó a Estados Unidos con un programa de intercambio cultural para cuidar niños “la experiencia de cuidar niños era un sueño para mí y la familia me hacía sentir parte de su familia”, dijo, la joven ecuatoriana, pero en muchos casos sentía el choque de culturas cuando se presentaban situaciones, una de ellas era la manera de llevar su dieta, mientras en Ecuador comía bolones, en Estados Unidos tuvo que comer pizza congelada.

Entrevista a Carla Stopper

El choque de dos mundos es reflejado en pequeñas situaciones cotidianas, algo muy interesante, que sugestiona a un ecuatoriano residente en Estados Unidos, es la seguridad que existe en los estados por lo general no existe la necesidad de contar nuevamente el dinero en el banco, o preocuparse por si alguien olvidó el celular en un restaurant.

Los estadounidenses no tienen la necesidad de volver a contar el dinero cuando van a realizar cualquier transacción bancaria “me sorprendió la manera en la que la gente es acá, en los bancos confían en tu palabra, una vez me acerqué a depositar una cantidad grande de dinero, supuse que la contaría, pero no fue así, simplemente tomo el dinero y lo guardó dentro de la caja de ella”, detalló Lucero mientras su expresión en el rostro era de admiración, debido a que, en Ecuador no pasa, por precaución a fraudes por parte de los clientes.

Estados Unidos es considerado como uno de los países más seguros del mundo, debido a la eficacia con la que trabaja la policía, además las señales de tránsito en este país son respetadas por la mayoría de personas debido a las exorbitantes multas con la que castigan a los infractores, mientras que en Ecuador infractores a diario con multas de bajo costo comparadas con las de Estados Unidos.

Maddy Davis describiendo su experiencia

Mientras que los latinos tienen un choque cultural los estadounidenses también, Maddy Davis joven viajera estadounidense, amante de la cultura latina describió lo difícil que fue manejar cuando viajó a Ecuador “las personas no respetaban las señales de tránsito y muchas veces se enojaban porque yo las respetaba”, aunque contrastó que cuando no estaba manejando los ecuatorianos siempre le hicieron sentir incluida.

El choque de culturas entre países diferentes es inevitable, ninguna persona en el mundo es igual a otra, pero es magnífico saber que se pueden adaptar para conocer, descubrir nuevas sensaciones al viajar por el mundo. Aprender es algo innato del ser humano y que mejor hacerlo de las experiencias al cumplir nuestro recorrido por el arcoíris de sueños.

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