Vence tus miedos y prosperarás

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Por: Diana Quimiz

Una mañana cálida con la esperanza de progresar cada día, Escilda Rodríguez una mujer trabajadora, honrada y decidida a todo lo que se le presenta en la vida, vence cada obstáculo que no le permite avanzar en su día a día, “agradecida con el de arriba” por cada mañana darle un suspiro más de vida.

Desde hace tiempo, cuando tenía unos 27 años aprendió hacer empanadas un buen emprendimiento que la ayudaría a mantenerse y a sustentar a los demás que se beneficiarían de aquello. Sentirse satisfecha de todo lo que experimentó solamente observando a las demás personas que ejercían esta labor.

Poco a poco fue emprendiendo, unas de las cosas que le gustan mucho y a anhelado, es ayudar a las demás personas en lo que pueda. Que, en tiempo de fiestas o bingos solidarios, la buscaban para que vendiera empanadas ya que sería una colaboración para aquella persona que necesitaba de ayuda para sus medicamentos.

Aceptaba con gusto, porque si bien es cierto hay que ayudar para que te echen la mano algún día. Como dice un dicho, “manos que dan manos que reciben”, “una mano lava a la otra”, así mismo es en colaborar en todo lo que este en mi alcance para que en día me recuerden por todo lo que ayude explicaba Escilda con una mirada segura moviendo sus dóciles manos.

-Cuando se casó se fui a vivir a otra parte, dejando su tierra que la vio nacer y crecer, llego con su amado esposo llamado José Quimiz a su tierra natal. Por la cual sería ya parte de esta nueva vida, y nuevas experiencias que irían surgiendo de a poco, como transcurriera el pasar del tiempo-.

Poco después fui haciendo amistades, una de esas influencias llamada Magali Moreira también se ilustraba en realizar empanadas de yuca, plátano y también los deliciosos corviches aficionados por las personas. Una tarde acalorada donde el viento salpicaba su cara, avanzaba por la carretera, mientras caminaba de retorno a su casa se encontré con Magali intercambiaron un par de conversas donde mencionó que si le podría ayudar en hacer empanadas que en este caso sería colaboración para la capilla.

Cabe recalcar que Magali ya vivía en Calvo Grande. Un lugar muy lindo y apreciado por las personas, teniendo una buena fauna y flora, las personas que poseían de grandes fincas ayudaban en colaboraciones que se sentían emocionados y libres de dar algo agradecidamente con el alma y individuos que los rodeaban.

En ese transcurso de dicha conversación le explico qué sería buena idea si continuaban hablando mañana más de dicha conversación antes mencionada. Que, si le iba ayudar y que contara con ella, pero se le hacía un poco tarde llegar a su casa que estaba un poco lejos de donde se habían puesto a dialogar, y la espléndida noche ya estaba por caer.

Se despidieron y cada quien tomo su camino, en el trascurso de la travesía -iba imaginando como seria y si los individuos agradecerían por aquel gesto de voluntad-. Cuando se dio cuenta estaba llegando a su domicilio, subió y se encontró a su pareja acostado en la hamaca meciéndose lo saludo con un tierno beso -hola amor como estas-, <que tal te fue en trabajo>.

Con una sonrisa de oreja a oreja responde, -hola mi vida estoy bien, gracias a Dios-. En el lapso de la labor fue un poco cansado, pero ya sabes hay que sufrir para que después vengan recompensas. Comenzamos a dialogar y en eso momento le conté de Magali, me apoyo en todo, y que siempre contara con él para lo que necesitaba.

Una mañana diferente, un sol radiante como una estrella que iluminaba toda la habitación por aquellas rendijas de la casa. Ingresaba cada rayito de luz y uno de esos se habitaba en la cara de Escilda, se despertó con unas buenas vibras realizó el desayuno, le sirvió a su pareja, mientras desayunaban ya los dos sabían que hacer después. -El tomaría su rutina del día- y ella iría a visitar a Magali para seguir platicando.

Después de una rato llega a la puerta de la vivienda donde vivía Magali. gritaba con una enérgica voz para que le escuchara – ¡Buenos días Magali he llegado! Ella se asomó al pequeño balcón pintado de barniz, con un enorme gesto bajo las escaleras abrió la puerta y la invito pasar a su casa, ¡subieron! Y cuando estaba arriba se quedó impresionada lo increíble que estaba su casa, un entorno agradable pequeñas cosas que la decoraban y la hacían ver esplendorosa de cualidad sencilla.

Conversaron, se pusieron de acuerdo que más iban a vender. La compañía de ellas dos en el negocio sería un buen comienzo de una nueva amistad que la fortaleciera, ambas reían y disfrutaba de aquel momento donde el tiempo las haría crecer y que cada año serian ellas que vendieran empanadas para colaboración a la capilla.

Llego el día donde tenían que vender aspirado por ambas, el presidente de la comunidad llamado Baudilio Pezo les enseño el lugar, arreglaron un poco que pusieron empeño y dejaron un brillo vigoroso. Al momento de cada persona ingresar sentía el exquisito olor de las deliciosas empanadas que traspasaban afuera del lugar, y el humo que subía por aquel techo de zinc.

Poco después, cada año celebraban fiestas y ellas son las patrocinadoras de vender. A pesar Escilda de la enfermedad que tiene, “es hipertensa y diabética una enfermedad que se declaró después de unos meses de aquel terremoto en el año 2016” hace la forma posible de ayudar, para que los apóstoles la protejan y le den ánimos de seguir favoreciendo hasta que Dios le preste vida.

A medida que el tiempo avanza a decidido vender de su propia casa, como llegan a jugar los de la misma comunidad ella ofrece empanadas y corviches. Su esposo la ayuda de similar forma sus dos hijas llamadas Selena y Lizbeth. Un lugar que te da la conformidad que necesitas, la complacencia de seguir y no dejarte vencer por nada que se atraviese en tu camino.

Así, sea los días más difíciles que se te presenten, siempre habrá esperanzas mientras vivas. -Vencer tus miedos te ayudará hacer más fuerte que un roble- aquella frase que señala ¡no hay mal que por bien no venga! todo será mejor si te esfuerza y el trabajo más sencillo es ponderadamente decente.

Cada tarde entre risas, apodos, abrazos, y esfuerzo las personas se suman en agradecimiento por las diversas gentilezas de ser atendidos. Y así se concluye cada última hora con todo consumido, y cada uno enmarca su recogimiento, agradece por las cosas buenas y malas a Dios porque de ellas aprende.

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