Un país golpeado

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Intriago Zambrano Melanie Monserrate.

intriagomelanie28@gmail.com

En los últimos días se ha presentado un incremento notable de violencia en Ecuador, especialmente en las calles, esto es el pan de cada día. Todos estos problemas han existido desde hace muchos años, sin embargo, a partir del año 2016 estos acontecimientos han crecido, puesto que el microtráfico ha sido protagonista y ha influido en que la sociedad tome malos rumbos. Muchas bandas delictivas ubicadas en Manabí, a consecuencia del terremoto del 16 de abril del año 2016 migraron a otras zonas costeras del país, expandiéndose y generando conflictos con las demás organizaciones delictivas. Este fue el comienzo de una ola de violencia que hasta el día de hoy azota al país.

El gobierno ha intentado frenar la violencia, muchos métodos y herramientas se han puesto en práctica y ninguno ha funcionado. No se nota el más  mínimo intento por frenarlos, al contrario cada día se ve empañado por los crímenes que suceden en el país  con lo que aumenta el malestar en los ciudadanos ecuatorianos. La falta de respeto a las autoridades ha sido el talón de Aquiles, ya que es causante de muchos problemas que se evidencian en la calle, los uniformados no tienen autoridad y, por ende, ellos proceden al mandar de la gente.

Se pueden hacer muchas recomendaciones para manejar o frenar la violencia que vive el país, sin embargo, es poco probable que el actual gobierno tome en cuenta la opinión ciudadana. Actualmente prefieren hacer tratos con las bandas delictivas, haciéndoles sentir dominantes y así dándoles el poder que según ellos necesitan. La solución no está en negociar con estas organizaciones, sino en tomar las medidas correspondientes para porque desde ahí se puede moldear sus pensamientos para hacerlos personas de bien.

Muchas veces ya es demasiado tarde, y es en este momento cuando las autoridades deben de estar altamente capacitadas para enfrentar cualquier situación, fortalecer el presupuesto de la inteligencia antidelincuencial sería de gran ayuda, ya que habría una manera más rápida de sustentar los gastos y así actuar de forma rápida. El cambio de los miembros de los organismos judiciales sería un factor clave para frenar la corrupción, pero muchas veces la sociedad es cómplice por mostrar indiferencia a los hechos violentos suscitados.

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