Realidad aislada

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Por: Xavier Vera Valencia

El uso del teléfono móvil se ha vuelto parte del día a día, es raro ver a una persona sin uno y mucho menos a los pequeños del hogar. Al entrar en una casa donde haya niños es normal ver, por lo menos, a uno con Tablet o teléfono inteligente y sin una supervisión de parte de los padres. El escenario habitual es ver a los padres ocupados en sus asuntos y los niños sentados en el sofá de la sala con los ojos en la pantalla sin mirar que pasa a su alrededor. Esto es preocupante.

Antes la preocupación de los padres era ver cuantas horas sus hijos pasaban viendo la televisión, ahora la preocupación es qué tipo de contenido sus hijos ven en internet, que consumen y cuantas horas al día lo hacen. Poco a poco se desvanece como polvo la parte divertida de la niñez, salir a la calle, jugar con amigos, explorar, entro otras. Ahora el panorama se ve gris con niños observando sus pantallas olvidando que existe un mundo real.

Antes jugar en la calle con amigos a la pelota, jugar bolicha o andar en bici eran las mejores actividades que un niño podía hacer en las tardes, ahora la historia se reescribe más fría con niños en sus teléfonos horas y horas hasta que llega la hora de la cena. Mariela Chávez, psicóloga clínica, explica como estos comportamientos retroceden la evolución social: “el hecho de no estar cara a cara afecta el desarrollo de las relaciones interpersonales que necesitamos para poder desarrollarnos en este medio social en el cual nosotros nos desenvolvemos, por eso no es recomendable que los niños se sumerjan en el mundo de la tecnología a tan temprana edad”. Moviendo sus manos agitadamente, Chávez perturbaba el silencio de la sala argumentando sobre el uso indebido de la tecnología y la cultura que se ha formado alrededor de la inmediatez que brinda esta nueva era tecnológica. Niños, jóvenes y adultos están acostumbrado a tener todo ya, pero en el momento en que se les quita esa posibilidad se vuelven impulsivos, frustrados desencadenando enfermedades mentales, como lo es la ansiedad.

La inmediatez es algo normal en la actualidad y si esto se quita la mayoría de los jóvenes no saben qué hacer si no tienen todo en la palma de la mano, provocando ansiedad en ellos.

Lorelay Aragundi, estudiante de 18 años, admite haber pasado por esto: “El uso del teléfono nos lleva las redes sociales y otras aplicaciones. Cuando entras a estas redes te encuentras con tendencias que debes seguir, esto influye en la persona y muchas veces esta información es errónea”, refirió mientras acariciaba a su mascota y sutilmente miraba su teléfono.

Los jóvenes están expuestos a constantes lluvias de información cada día, siendo mucha de esta errónea provocando inseguridades por no ser como las tendencias lo establecen. Sentada en el sofá de su sala rodeada de paredes blancas Aragundi confiesa que uso le daba a su celular: “hablando de mí, si fue un poco difícil dejar el tema de las redes sociales porque sentía que si pasaba en el teléfono me iba a distraer más y me olvidaba de la ansiedad, pero fue todo lo contrario, pasar tanto tiempo en una pantalla creaba más inseguridades en mí además de la ansiedad que ya sentía”.

La ansiedad es un sistema de defensa que se activa cuando el usuario siente una situación hostil, todas las personas han tenido en algún momento ansiedad, pero hay veces en que alguien no puede controlarla y necesita ayuda.

Cecilia Veliz, psicóloga, asegura que el primer paso para tratar la ansiedad es reconocer que se la padece: “la persona tiene que empezar reconociendo que tiene ansiedad, la aceptación es un punto de partida para enfrentar esta situación”, aclaró Veliz mientras tenía entrecruzadas sus manos.

La aceptación es    el primer paso para hacer frente a los problemas, esto puede ser complicado para un joven que comienza a experimentar cambios y no entiende muy bien por lo que pasa. La ansiedad a su vez depende de la resiliencia que tiene cada uno, es lo que alega Veliz, pues cada uno maneja la ansiedad de manera diferente.

“Existe una diferencia en el tratamiento de la ansiedad, un adulto que presenta ansiedad tiene las herramientas necesarias. Se presenta la ansiedad, pero esta es más entendida. Mientras que un joven no tiene las herramientas y por ende le cuesta entenderse”, explicó Veliz con una mirada gentil.

Todos los seres humanos han tenido ansiedad en su vida, la diferencia está en cómo se la maneja y que la provoca. Cuando se llega a niveles muy altos de estrés, se genera el cortisol y mucha presencia de esta sustancia provoca la ansiedad. Vivir en un ambiente hostil, un recuerdo del pasado e incluso el uso excesivo de las redes sociales pueden ser los barrotes de una jaula de pensamientos negativos, científicamente se ha comprobado que un celular se debe tener a partir de los 17 años porque ya a esa edad el cerebro está prácticamente maduro.

Giselle Mera, estudiante de 20 años, tuvo un teléfono celular cuando ingresó a la universidad el año pasado: “cuando tuve celular estaba más informada de lo que sucedía en el mundo, también cuando lo tuve sentí que era una herramienta, ya lo veía como un artefacto que me puede ayudar para estudiar y comunicarme, hay mucha desinformación”, puntualizó Mera desde las bancas de la facultad de arquitectura.

La tecnología es indispensable para el desarrollo de las actividades cotidianas, se ha creado un sistema en el que es imposible hacer partícipe a la tecnología en el día a día. Alejarse del teléfono celular es casi una odisea, pero lo importante no es alejarse de él, sino que uso se le da para el provecho de cada quien.

“Lo uso para educarme, entretenerme y estar informada” declara Mera mientras apoyaba sus manos una encima de otra.

Sin embargo, Mera niega estar de acuerdo con que los niños usen teléfono a tan temprana edad, pues no viven su infancia y la pasan al frente de una pantalla que muchas veces les hace sentir estallidos de satisfacción que son momentáneos. “Los padres muchas veces les dan el teléfono a sus hijos para que no los molesten, eso es una actitud irresponsable de parte de sus cuidadores”, determinó Mera mientras empuñaba su mano y su mirada se veía cargada de enojo.

Padres les dan sus celulares a sus hijos para que no perturben la actividad que están realizando o simplemente para que no los molesten. Y cuando el padre va a quitarle el teléfono al niño este se vuelve histérico y llora, se vuelven dependientes del teléfono. Sonia Valencia de 42 años, tiene dos hijos pequeños que ya hacen uso de su teléfono celular: “en el caso de mi hijo el uso del teléfono le ha ayudado en su aprendizaje, sabe las vocales y los números todo gracias al ver videos en YouTube, pero si pasa todo el día con el celular y cuando se lo retiro llora”, confiesa Valencia mientras miraba su hijo desde la sala.

El acompañamiento por parte de padres a sus hijos es importante y más cuando se trata de navegar por internet. La tecnología es muy útil en estos tiempos, los niños y jóvenes pueden aprender mucho navegando, pero siempre se debe sentir la presencia de un guía para que no caigan en publicaciones erróneas.

Cruzada de brazos, con el cabello planchado recién llegada de su trabajo, Valencia habla de cómo su hijo a sabido aprovechar el celular y dice que los videos infantiles que se encuentran en internet son de mucha ayuda para el desarrollo de los niños, pero aun así el costo son las relaciones personales que desarrolle el niño con el exterior.

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