7 días de sufrimiento

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Por: Suggeidy López

Una tarde llena de risas, llena de goles y llena de muchos festejos, se convirtió en una tarde desgarradora e inolvidable en la vida de Jhonny Biler Reyes, capitán del bote pequero Don Nico VI.

El sábado 7 de marzo del 2020, como ya era costumbre Jhonny Biler se encontraba haciendo deporte con sus amigos, era un fin de semana totalmente normal nunca se le paso por la mente que su barco se iba a hundir.

Las horas pasaban volando como un águila cuando emprende su vuelo, la tarde estaba soleada y el viento soplaba levemente, después de tantos festejos y goles los jugadores decidieron terminar el partido de fútbol.

Cansando y con su cuerpo lleno de sudor, Jhonny Biler retornaba a su casa, no se quedó festejando con sus amigos porque tenía que bañarse y arreglarse para irse a Manta porque iba a llevar a el equipo de mujeres que tiene en su poder a un partido de fútbol.

Eran a las 5pm cuando las jugadoras empezaron a llegar a la casa del capitán, después de 5 minutos el salió y procedieron a emprender su viaje.

“Cuando íbamos por las letras donde dice San Mateo, recibí una llamada del señor que cuidaba el barco, y me dijo que por el viento fuerte que estaba haciendo el barco se había pegado en las piedras y no se podía sacar”, indicó Biler, mientras contaba paso a paso lo que sucedió ese día.

Jhonny decidió quedarse para ir a ver que estaba sucediendo con su barco, mientras caminaba hacia el muelle, constantemente estaba recibiendo llamadas de muchas personas y le decían que se apurara porque el mar ya estaba secando y el barco ya estaba en la arena.

Después de caminar por varios minutos el capitán Jhonny llego al muelle, cuando se dio cuenta que su barco estaba en la orilla de mar y ya no se movía, la preocupación se apodero de él, los nervios comenzaron a notarse y al ver su barco en el estado que estaba se desesperó y no sabía qué hacer.

“El muelle se empezó a llenar de muchas personas, entre ellos mis amigos y mis familiares que fueron a ayudarme a sacar el barco”, puntualizó Jhonny, con su cara y sus manos llenas de sudor.

El reloj marcaba a las 6.30pm, el barco seguía atrapado entre las rocas que cubrían el muelle, el mar cada vez retumbaba con más potencia y ya era imposible sacar el barco.

Justamente al día siguiente el barco salía a navegar, entonces estaba cargado, tenía el hielo, la gasolina, la comida, los maletines de los pescadores, tenía absolutamente todo.

Mientras esperaban a que llegaran los buzos que iban a sacar el barco, los pescadores comenzaron a amarrar cabos para rescatar las cosas que estaban dentro del barco.

El mar cada vez llenaba, el barco cada vez estaba más hundido, fueron horas de desesperación, el barco se movía de un lado al otro como un vaivén que está en constante movimiento.

Eran a las 8.pm cuando llegaron los buzos, para ese entonces los pescadores ya habían rescatado algunas cosas que estaban dentro del barco, y también para ese entonces las esperanzas que Jhonny Biler tenía se acabaron.

“Los busos comenzaron a amarrar muchos cabos, pero el movimiento que hacia el barco no los dejaba hacer su trabajo, ellos nos dijeron que ya era imposible sacarlo esa noche, que lo que podían hacer era dejarlo amarrado y que en la mañana cuando el mar se llene lo sacarían”, reveló Jhonny Biler, quien bestia con una camisa del Emelec y un pantalón negro.

Entre lágrimas y oraciones, la Familia Biler Reyes procedieron a quedarse en el muelle a la espera de que el barco no se hiciera nada, el tiempo transcurría rápidamente, eran a las 11.pm cuando el barco choco fuertemente con las piedras y se comenzó a destruir.

“Esos momentos fueron duros para mi familia y para mí, porque vinos como el barco que me ha ayudado a salir adelante por tantos años, que me ha ayudado con los equipos de fútbol, estaba que se dañaba, era algo que no pensé que me iba a suceder, pero sucedió”, especificó Jhonny, capitán del Nico VI.

La noche estaba estrellada, era una noche fría, el viento era testigo del esfuerzo que la familia Biler había hecho para que el barco saliera, pero fue imposible.

Alrededor de las 5am, los buzos llegaron, el mar estaba lleno, el barco ya llevaba 12 horas atrapado y estaba más hundido que el primer día, los buzos hicieron todo lo que estaba a su alcance, amarraron muchos cabos alrededor del barco y luego fueron a sujetarlos a tres barcos más para jalarlo.

Dos horas transcurrieron mientras hacían ese intento, pero lamentablemente no funciono, fue un intento fallido, Jhonny cada vez estaba más angustiado porque si el barco seguía atrapado, en unas horas más ya no se iba a ver.

La gasolina que el barco tenia se rego toda, el mar ya estaba contaminado, la comida, los pomos, todas las herramientas de trabajo ya están flotando, eran a las 6pm cuando la fibra comenzó a salirse, el agua ya cubría el barco.

En la noche del segundo día las autoridades del medio ambiente y las autoridades de la capitanía se hicieron presentes en el muelle.

“Yo pensé que nos iban a ayudar a sacar el barco, pero no fue así solo fueron a decir que el barco tenía una multa porque la gasolina había contaminado el mar y yo les dije que no era intencionalmente, hemos hecho todo para sacar el barco, pero no se ha podido”, añadió Biler, mientras revisaba su celular.

Al tercer día contrataron a un barco mercante que venía desde Salinas, para ese entonces los cabos se habían roto y comenzaron a amarrar nuevos cabos, pero, aunque este barco tuviera mucha potencia, tampoco sirvió de nada, el mercante no pudo contra el Nico VI.

Eran tres días que habían transcurrido desde que el barco se hundió, Jhonny Biler perdió la fe que tenía, había hecho de todo, ya solo estaba esperando que el barco se partiera en dos para que así se hundiera definitivamente y no seguir sufriendo.

“Yo lloraba cuando estaba en mi casa, yo trabajé mucho por ese barco, mis padres y mi mujer me consolaban, me decían que todo iba a estar bien, mis amigos en estos momentos difíciles se hicieron presentes y eso me alegro”, especificó Jhonny, quien perdió uno de los más grandes barcos de San Mateo.

Al día siguiente ya era el 4to día, y nuevamente no se pudo hacer nada para sacar el barco, cada día que pasaba el barco estaba más pegado a la arena, las maquinas ya estaban fundidas y ahogadas, las puertas, las ventadas y el vivero ya se habían salido.

En la mañana del 11 de marzo ya era el 5to día, entonces llego de pescar un barco más de la misma familia, este barco era un poco más grande que los anteriores, entonces procedieron nuevamente a amarrar cabos, pero otra vez era un intento fallido el barco seguía atorado y no se pudo hacer nada.

Las esperanzas se vieron perdidas, ya no había nada que hacer, la familia Biler se cansó de estar todos esos días en la playa, con el sol quemando su cuerpos y rostros y con las esperanzas que el barco saliera a flote.

Segundos, minutos, horas y días pasaron volando, en un abrir y cerrar de ojos ya era el 6to día, 6 días de dolor, de sufrimiento y sobre todo de tristeza para el capitán Jhonny Biler y toda su familia.

En altas horas de la tarde, en el muelle apareció un buzo de la nada y se presentó con Don Jhonny y le dice:

-Buenas tardes, mucho gusto capitán, soy Eugenio López, el buzo que rescato el barco que se había hundido en Tarqui.

-Buenas tardes, Eugenio un gusto conocerte- responde Jhonny, mientras lo miraba fijamente a los ojos.

-Le vengo a ofrecer mis servicios para sacar los restos de su barco- indica Eugenio.

– Hemos intentado de todo para sacar el barco, pero no hemos podido- puntualiza Biler, con su cara totalmente quemada por el sol.

-Yo le aseguro que mañana su barco sale a flote- establece López, mientras hacía gesto con sus manos.

-Está bien, este será otro intento más para que los restos de mi barco salgan de donde están- concreta Jhonny Biler.

– Mañana a las 7am estaremos aquí en San Mateo- responde Eugenio, el buzo que saco los restos del Nico VI.

Llegó el gran día, el 7mo día, Jhonny Biler tenía esperanzas de que su barco resurgiera como el ave fénix, a él no le importaba que el barco estuviera en pedazos, si el barco salía de donde estaba, él se encargaría de hacerlo arreglar y que quedara como nuevo.

Alrededor de las 7.15am, llegaron los buzos con todos los materiales que necesitaban para sacar el barco, comenzaron a amarrar otros cabos, después esos mismos cabos lo amarraron en dos botes más, fue una mañana de arduo trabajo.

Luego al medio día, comenzaron a jalar el bote, las personas que se hicieron presente en ese lugar empezaron a rezar para el que bote saliera, a este lugar también acudió un pastor muy amigo de la familia Biler, quien estaba al mando de las oraciones hacia Dios.

El día tan esperado llego al fin y el bote resurgió entre las olas del mar que lo arropaban en su interior y exterior, las personas, amigos y familiares del capitán Jhonny se pusieron feliz y agradecieron a Dios por el milagro que les hizo.

El bote llevaba 7 días atrapado, 7 días que el capitán no comía y tampoco dormía bien, 7 días de sufrimiento y angustia, aunque muchas personas lo estuvieron apoyando, otras aprovecharon esta situación para llevarse cosas que salían del barco.

Hoy en día el barco está en reconstrucción, han pasado 4 meses del lamentable suceso, el capitán sigue en la lucha y espera que el Nico VI resurja y siga trabajando por mucho tiempo más.

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