Cambio Brusco

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Por Melina Burgos

Era una mañana lluviosa del 26 de abril, clima caluroso, acompañada del cantar de los pajarillos que comedidamente deleitaba los oídos de cualquiera. Invadiendo pensamientos nostálgicos en joven.

Cuando se llega a la edad de dieciocho años, es difícil saber sobrellevar las pruebas, los retos y obstáculos que da la vida. Ser un joven adulto requiere de mucha sagacidad para devorarse al mundo con un mordisco de talento.

Las gotas caían sin parar, las calles parecían un riachuelo de cristal, sin embargo, cada día, las ganas de vivir y aprender en la universidad eran más sobresalientes para Josué Moreira, a pesar de no haber tenido el apoyo de sus padres no decayó nunca, por más lágrimas de sangre que le haya costado su carrera.

Sentado en un mueble, con una mirada triste y desorbitada, Josué platicaba que lo más difícil que vivió durante su etapa universitaria fue el estar solo sin su familia. ‘’Vivir solo en un departamento y hacer todo uno mismo me quitaba tiempo para la U, sobre todo las excesivas tareas que se enviaban en los primeros semestres’’, explicó Moreira con gran vacío en su alma.

En efecto, con lágrimas Moreira relata que, lo más duro que padeció en sus estudios fue que tuvo problemas en su hogar, provocando que su concentración sea muy baja.

Toda la etapa universitaria es de crecimiento profesional tanto como personal, cada semestre de aprendizaje lleva su dificultad y su esfuerzo. Por ello, Moreira tajantemente confesó que cada etapa y semestre que se vive en la universidad es difícil, esta llena de sacrificio, ‘’al final la recompensa es genial, todo sea por obtener un título universitario y ser un profesional más del país’’, indicó el intrépido joven con fuerte voz.

Una violenta bulla en el tejado no permitía el compás de las palabras, había truenos como si el cielo fuese a caer. En aquel instante fue necesario recalcar que en la Universidad existen altas y bajas, pero está en cada uno saber sobrellevar este tren de la vida como todo un arduo proceso. Es por esta razón que, Moreira de manera juiciosa relató una anécdota suscitada en la universidad, de cuando se quedó supletorio en la materia más complicada con la docente más estricta:

-Ingeniera aquí estamos esperándola donde nos citó con mis demás compañeros para dar el examen oral- le escribió en un mensaje de texto…

Esperando respuesta de la docente, Moreira al estar con apuros entró en desesperación puesto que ella no respondía rápido. ‘’Sinceramente no sirvo para esperar y lo que hice fue irla a buscar por toda la universidad, hasta que la encontré, justo estaba ocupada y la interrumpí, ella se enojó mucho conmigo’’, describió temeroso al recordar ese momento incómodo.

Después de aquello tuvo una conversación con la maestra:

-Quiero disculparme por mi error cometido hacia usted ingeniera- lamentó Moreira muy apenado por lo ocurrido.

-Está bien no te preocupes, pero espero que no se repita- contestó tranquilamente la docente.

– ¿Y será que me podría dar otra oportunidad para rendir mi examen de supletorio?, de antemano quedaré felizmente agradecido- insistió Moreira con una inmensa sonrisa.

– ¡Claro que sí!, todos merecemos una segunda oportunidad, ya sabes prepárate y estudia- respondió la ingeniera de forma generosa y empática.

En base a esto, Moreira aprendió que por más errores que se cometa en la vida es importante aprender de ellos, ya que errar es de humanos.

Comportada con el joven se encontraba Sofía su hermana mayor, mientras lo observaba opinó que al principio de la universidad a Josué le costaba acoplarse a ella, y también a socializar con sus demás compañeros porque estaba acostumbrado a la niñería, ‘’para él fue un cambio demasiado brusco ya que la universidad es un mundo distinto’’, recalcó su hermana mayor con una actitud de madurez.

Mirando al suelo la astuta Sofía recordó que al igual que su hermano para ella una de las situaciones más difíciles dentro de su vivencia en la universidad fue el no tener apoyo de sus padres, además de ello también las despedidas por casos fortuitos o calamidades con las personas que mantenía un lazo dentro y fuera de la universidad, lo cual le producía un bajón anímico en su rendimiento y sus relaciones.

‘’Mi etapa en la universidad estuvo llena más que todo de experiencias, en las cuales tuve la capacidad de adquirir conocimientos para mi desarrollo personal y colectivo, lo que considero como una bendición por las oportunidades que se me fueron presentando’’, reveló Sofía con un brillo en sus ojos y con su rostro lleno de gestos expresivos.

‘’Siempre le inculque que estudiara la universidad, que por más difícil que sea el camino nunca se dé por vencido, porque lo que viene fácil así mismo se va’’, reiteró Sofía salpicando amor con un sentimiento tan profundo de protección hacia el benjamín de su familia.

En un momento repentino salió a flote un dulce abrazo de ambos hermanos. Afortunadamente Josué Moreira cuenta con la dicha de seguir en pie de lucha con su carrera, cursando su último semestre en ingeniería ambiental, mientras que su hermana Sofía es ya toda una profesional en Derecho Penal.   

Los Moreira como muchos otros son un vivo ejemplo más en la vida para salir adelante con o sin ayuda de los padres, que la hermandad sea siempre la unión y la muestra más grande del amor hacia los estudios universitarios.

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