Una mirada fue suficiente

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Por: Geovanny Macías Briones

En la playa de San Mateo, lugar turístico de la ciudad de Manta, ubicación definida de grandes eventos y gran número de actividades deportivas como: vóley, Futbol tenis, kayak, paddle, bodyboard, surfboard y motos acuáticas.

Rafael relata que es mucho más que un lugar para programas masivos y distintos pasatiempos.“ Su mirada fue la guía al mar del amor”, enfatizo Rafael con una sonrisa en el rostro. Fue algo que por primera ves le sucedía, señala, “ese día vi a alguien que nunca más, pensé volver a ver”.

Era un domingo de marzo de 2019 y hacia calor. En el aire se sentía la brisa del mar que venia de la playa de San Mateo. Alrededor de Silver Island Beach Club, cabaña al final de la playa y afirmada a las montañas rocosas, había muchos asientos de pallet decorados de diferentes colores, además de las variedades de tragos también cuentan con actividades para realizar en el mar y juegos de mesa. De pronto, inicia un concurso de pasar la cuerda floja, ofreciendo a su ganador una botella de whisky johnnie walker rojo. En cosa de unos minutos, la fila para la cuerda floja se encontraba copada. Por momentos, parecía que todos en la hilera se conocían como una fila de niños en preescolar.

Mirando en el balcón, junto la cajera de la cabaña, pagando la entrada al establecimiento y visualizando el concurso, Rafael Briones Carreño, un joven mantense que ingresaba con la compañía de sus familiares para disfrutar, sin pensar que en ese lugar se encontraría con una chica en especial.

—¿Crees en la casualidad?— comentaba Rafael Briones a uno de sus primos.

contemplando con la mirada perdida, a una chica con una hermosa sonrisa, mirada tierna y una euforia que contagiaba a quien la rodeaba.

—¡No lo creerías! la primera vez que la vi fue en una reunión, fue ella la que me dio la bienvenida, desde ese momento toda la noche nuestras miradas chocaban por casualidad, con muy poco dialogo la noche se basó solo en miradas, nunca nos dimos a conocer. Han pasado cinco meses desde esa vez, Jamás supe su nombre— platico Rafael Briones.

Junto a su primo, Junior Hernández, caminaron junto mesa de la chica con una sonrisa coqueta y una mirada fija en ella, esperando alguna reacción para poder acercarse  a saber su nombre y por fin darse a conocer.

—¿hola como estas, al tiempo que te veo?— pregunto Rafael acompañando su saludo con un abrazo.

—Muy bien, gracias — respondió la chica

Él, feliz por que la chica lo reconoció y acepto su afectuoso saludo, continuo con el dialogo:

—¿Me podrías ayudar con tu numero de celular? — propuso Rafael

—Claro como no— respondió contenta

“Le di mi celular para que así anotara su numero y con ello su nombre”, fue lo mejor que se le ocurrió indico Rafael.

El tiempo avanzo y la conversa se hizo extensa por unos minutos, Rafael se retiro para volver a la mesa de su familia, mediante WhatsApp la conversa continuaba con la chica, pensó la mejor manera de poder volver a estar cerca de ella y admirar su belleza que destaca entre tantas mujeres.

“se me ocurrió invitarla a hacer kayak”, afirmo Rafael con la expresión de ser la mejor idea.

—Sabes, voy a hacer kayak, ¿te gustaría acompañar? — sugirió Rafael mientras mantenía el celular en la mano esperando una respuesta positiva como un día en la playa.

—Claro como no, déjame decirle a mi hermano y  tomarle unas fotos a mi amiga— respondió la chica, cruzando miradas y sonrisas coquetas con Rafael.

—Listo, mientras te desocupas yo separare el tiempo— añadió Rafael camino a la caja del establecimiento.

Rafael comento a su familia que iría a caja a alquilar por una hora, un kayak para dos personas, su familia entre risas le pregunta que con quien iría a hacer kayak si de la familia nadie sabe nadar.

—Ira con la chica que fue a saludar— supuso Andres uno de los primos de Rafael mientras bebía una cerveza artesanal bien fría.

—Si con ella iré— aclaro Rafael mientras se retiraba camino a alquilar para realizar el deporte de remo.

Ya realizando todo para poder meterse al mar, Rafael nuevamente le escribió a la chica para saber si estaba lista.

—Hola, ¿ya estas lista?, separe el kayak para las 17H30— musito Rafael mientras se acercaba a la mesa de la chica.

El hermano de la chica y sus amistades presentes lo miraban a Rafael queriendo saber quien era el.

—¿Es segura esa actividad? — Pregunto el hermano mayor de la chica mientras alzaba la ceja.

—si claro que sí, igual vamos con chalecos salvavidas— afirmo Rafael mientras sonreía con vergüenza.

—¿Esta lista? — pregunto Rafael con gran emoción.

—Si claro, vamos­— supuso la chica con gran felicidad mientras miraba al hermano.

—Mucho cuidado— grito el hermano de la chica mientras veía que se retiraban.

“vas a ver te va a encantar, es una experiencia maravillosa”, aviso Rafael con gran emoción.

El momento de subirse al kayak fue una travesía, hasta que lograron entrar al mar y hay parar a bañarse a lo profundo, mientras disfrutaban la caída del sol.

“Debí besarla”, afirmo Rafael.

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