El otro lado de la playa

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La falta de conocimiento se apodera de los manabitas, y en los sacos llenos de desechos tóxicos se puede evidenciar. La Organización Mingas Por El Mar-Crucita se dedica a realizar limpiezas en la zona costera de Portoviejo, Manabí con el objetivo de acabar con la contaminación ambiental de los ecosistemas acuáticos.

Por: Ma. Emilia Vera Vélez

No existe una cifra exacta de cuántas personas alrededor del mundo siguen lastimando a la Madre Tierra con cada una de sus acciones, no existe un registro que pueda determinar con cuántas acciones al día se le falta el respeto a la naturaleza.

Mingas Por El Mar-Crucita es una organización que nació en el año 2019, cuando Mariagracia Mendoza, líder de este grupo, descubre esta organización por medio de las redes sociales, ya que esta tenía su sede principal en la ciudad de Guayaquil. Dicha organización está enfocada al cuidado y protección de la naturaleza, sobre todo a los ecosistemas acuáticos como manglares, playas y ríos. Se centran en la educación ambiental y, por ende, también fomentan la conservación de dichos espacios.

Es el tercer sábado de cada mes que los integrantes de esta organización se dan cita en algún punto de la zona costera de la provincia manabita para poder realizar su admirable labor. Además, en conjunto con otras organizaciones se reúnen de manera frecuente para trabajar en equipo y generar un impacto positivo más grande de lo común.

Antes de realizar las mingas, se le recomienda a cada participante ir con ropa cómoda, con zapatos que les permita trabajar con facilidad, una gorra, ponerse bloqueador solar, llevar agua, y el más importante, es estar dispuesto a ayudar, ya que es un trabajo arduo estar horas bajo el sol recolectando basura y a su vez, portando con su granito de arena para ser la causa de un pequeño cambio en el mundo. Cuando se realizan las mingas se dividen por parejas, a las que se les da dos sacos recolectores en el que van almacenando todos los desechos que se encuentren durante esta actividad, uno netamente es para los vidrios y el otro es para los residuos más comunes, como plástico o metales, Y a su vez, la organización le facilita un guante a cada participante para que se proteja de cualquier objeto o sustancia peligrosa.

Al final de la jornada se reúnen en un punto que con anterioridad ya habían estipulado para clasificar todos los sacos en dos grupos, de un lado los vidrios y del otro, el plástico. Una vez ya clasificados, calculan su peso por separado, estos varían por algunos factores, como la duración de la minga, el lugar donde se realice, entre otros. Según sus registros, el peso del vidrio por lo general ronda entre 14kg y 16kg, a diferencia de la basura común que en su mayoría suele ser la mitad del vidrio, su peso suele ser entre 6kg y 7kg. Los datos obtenidos deben enviarse a la persona encargada de toda la organización para llevar los registros de todos los grupos activos alrededor del país.

Arturo Medranda, asesor de la organización, describe a la contaminación visual como preocupante, “el manglar es la desembocadura de los ríos de la ciudad, y en él se puede observar incontables residuos hospitalarios como frascos de medicina”, especifica muy apenado. Desechos como aquellos generan una contaminación al manglar y al suelo, esto se da por la creación de metales pesados que destruyen los ecosistemas acuáticos. “Varias especies de cangrejos suelen abastecerse de manglares como estos, por ende, se alimentan también de residuos tóxicos. Y su vez, nosotros también consumimos, porque como humanos comemos mariscos, y a la larga esto es lo que generan las enfermedades”, detalla el asesor.

Nunca se sabe con certeza qué objetos se pueden encontrar mientras se hacen las limpiezas, rememora  Andrea Herrera que ha encontrado muñecas, juguetes, espejos, frascos, estampillas, cucharas, y demás artículos. Pero acentúa que siempre recuerda cuando encontró un suero de complejo B enterrado en la arena. “Al principio solo vi una pequeña manguerita de plástico, que se me hizo difícil halarla completamente, luego me percaté que aquella manguerita era parte de un suero de complejo B, me asusté un poco ya que por su color creí que era una pinta de sangre, pero los acompañantes que son parte de la Cruz Roja me supieron indicar de qué se trataba”, agrega entre risas.

Según datos del portal Gobierno de México, entre el 60 y el 80 por ciento de los residuos marinos son plástico. En su mayoría son fragmentos menores a los cinco milímetros, microplásticos. Se estima que hay entre cinco y 50 mil millones de microplásticos en el mar.

Aquellos registros alarman grandemente la dignidad de la vida marina, y tal vez Mingas Por El Mar no logre combatir con esta cifra que atenta contra la integridad de los ecosistemas acuáticos, pero lo que sí es seguro es que organizaciones como estas conseguirán despertar el interés de muchos jóvenes voluntarios que tengan toda la predisposición de salvar y preservar el medio ambiente. Que también puedan ayudar en una gran escala al planeta, siendo la voz portadora de una comunidad para que el resto logre concientizarse sobre el mal que día a día le causan al planeta, y por lo consiguiente que lo destruye cada vez más.

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