Fast fashion, una tendencia mortal

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Que la fast fashion no te ciegue, que no te convierta en un esclavo del consumismo, que no caigas en el abismo de comprar para encajar, ni mucho menos permitas que te venda una idea errónea que te condene a ser un autor más de la contaminación ambiental.

Traducida al español como moda temporal, es una forma de venta que se caracteriza por ofrecer múltiples prendas de moda rápida por un bajo precio para que se vendan en el mercado como pan caliente. Grandes industrias textiles como Shein, Zara, H&M, Primark, Forever 21, C&A, Uniqlo, Bershka, Pull & Bear y Stradivarius brindan una amplia gama de piezas con telas económicas y de baja calidad, ya que están destinadas a desecharse una vez que la fiebre juvenil del momento haya acabado.

Organizaciones ecológicas como Greenpeace precisan que el conflicto de la fast fashion radica en su atentado contra los derechos humanos y laborales, explotando laboralmente a su personal (que en su mayoría son infantes y mujeres) obligándolos a trabajar 78 horas semanales, teniendo 1 solo día libre al mes. Y como si fuera poco, estas empresas son mundialmente reconocidas por generar un impacto negativo en la sociedad por la explotación climática que provoca en el mundo, ya que el destino final de esta ropa termina quemada o en basureros. El planeta Tierra comienza a caerse en pedazos a causa de todas las puñaladas que recibe por parte de los grandes empresarios con bolsillos agigantados, preocupados por inventar nuevas tendencias, y a su vez, llenos de deseos de comerse el mundo, mismos que solo lastiman generando más ganancias quebrantando la salud de la madre naturaleza en una gran escala. En este mismo sentido, un tema que ha alborotado las plataformas digitales últimamente ha sido el encuentro de mensajes de ayuda infiltrados en las etiquetas de ropa elaboradas en la tienda Shein. Gracias a que internautas alrededor de todo el mundo han hecho público estos hallazgos, se ha vuelto común incentivar a toda la comunidad a dejar de consumir estos artículos textiles.

De acuerdo con Greenpeace, reitero que debemos ser sabios y ponerle un alto al consumismo que solo violenta la integridad de quienes son explotados laboralmente, que hiere a los recursos naturales, y que hace llorar a la madre Tierra. Hay que detener la fast fashion utilizando nuestras prendas de vestir durante un tiempo prolongado, no hay que desechar tan rápido, se puede donar, regalar o reutilizar. Seamos conscientes que al ver un precio bajo significa que detrás de esa pieza de ropa cautivadora alguien más lo está pagando injustamente, en otras palabras, alguien está siendo explotado laboralmente para que tú puedas portar la prenda que hoy llevas puesta, y que mañana, sin remordimiento alguno, desecharás.

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