TODO POR UNA MONEDA

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Por: Yeira Michel Meza Álava.

En la actualidad, las vías de la Ciudad de Manta se encuentran colapsadas por migrantes que pasan en los semáforos, vías de rápidas circulación y redondeles, donde tratan de subsistir vendiendo productos o realizando cualquier tipo de actividad. 

En la incertidumbre de las calles se encuentran Fredy Acosta y Freiler Rodríguez dos jóvenes de nacionalidad venezolana, los cuales recurren a limpiar parabrisas, para solventar el hambre de sus hogares, con lágrimas en sus ojos y con una inmensa tristeza que se puede apreciar desde el alma, claman a las autoridades que les permitan laborar libremente.

Al caer la noche uno de ellos busca refugio en las calles de la Ciudad, mientras que otros se direccionan a pequeños cuartos de alquiler, donde intentan buscar soluciones a sus problemas, aunque esto cada vez se les vuelva más agotador.

Psicóloga Valeska Delgado

Las motivaciones de seguir adelante cada día se alejan más, al recibir malos tratos verbales y en algunas ocasiones físicos, esto no les impide seguir luchando por el bienestar de sus familias, se consideran guerreros al no decaer en ningún momento, no bajan sus brazos ante la lucha diaria.

Valeska Delgado, psicóloga de la Junta Cantonal de Protección de Derechos, es la encargada de robarle una sonrisa a cada uno de los niños que se encuentran en situación de migrante, al llegar la noche realizan los monitoreos en busca de todos los ángeles que se encuentran en las calles, se siente emocionada al ver las miradas de satisfacción de los padres y niños, cuando les extienden las manos llenas de esperanza.

Ayudas recibidas. –

Abogada Ana Santana

La Junta Cantonal no ejecuta esta labor sola, lo hacen de la mano de fundaciones como: Cáritas, Rayitos Esperanzas, Hias, ONG”, exclama la abogada Ana Santana, que es la delegada a recibir los informes psicólogos y sociales de los migrantes o personas vulnerables, la ayuda brindada para ellos tiene un lapso de 3 meses desde el momento que llegan, les aportan tarjetas de comida, hospedaje y les permiten laborar en las calles, pero sin niños.

Testimonios. –

Freiler Rodríguez, un joven fúlgido con ganas de seguir adelante y un corazón de oro,  así es como se lo puede observar a simple vista, ruega que los habitantes de la ciudad los apoyen, en este duro momento que están pasando, para él es muy penoso el hecho de estar en las calles laborando, ya que cuenta con una carrera universitaria, pero al no tener documentación le es imposible conseguir un trabajo estable, al llegar a su regazo y visualizar los ojos de perlas finas de su pequeña de 11 meses recuerda que todo sacrificio que él haga, es una oportunidad para ella.

Para ellos la vida no ha sido nada fácil, ha sido muy difícil, al igual que para muchos migrantes, les ha tocado sufrir y aguantar los malos estragos de las calles, al no contar con un lugar seguro, duerme donde le caiga la noche, confesó Fredy Acosta, al agachar su cabeza y mostrar una mirada triste.  

Le da gracias a Dios que aún lo mantenga con vida, no cuenta con ningún familiar en Manta, pero lo poco que realiza limpiando parabrisas a los autos, lo hace con mucha dedicación y esmero para poder proveer su hogar que se encuentra en Venezuela, algunos días se va con amargura y pesadumbre al verse los bolsillos vacíos, sin un solo dólar, acostarse sin un bocado de comida, pero aun así eso no lo desanima. Al amanecer y ver el sol radiante sabe que es un nuevo día lleno de oportunidades para seguir en la guerra.

“Al ayudar a cada persona se aprecia la brillantez y hermosura de sus rostros que se ilumina al momento de resguardarlos en un lugar cálido, que no les permita padecer de frio”, acentúa la abogada Santana con un nudo en su garganta y una mirada perdida.

Estos grupos de jóvenes venezolanos, que se encuentran en condición de calle, ven en la limpieza de parabrisas una oportunidad de ganarse la vida, a pesar de las decadencias que pueden padecer, siempre mantienen una sonrisa resplandeciente es sus rostros, la que permite ver con más claridad los sueños, aunque se hayan paralizado por un tiempo, tienen la esperanza de regresar a su país natal y en muchos casos poder abrazar y besar a sus seres queridos.

El dinero no compensa lo duro y complicado que es trabajar bajó el sol ardiente y el desdén de las personas. Cada mañana se levantan motivados, dinámicos para salir a laborar, pero estas sonrisas se apagan cuando saludan y ese gesto no es recíproco por los demás, es lo que comparten este grupo de jóvenes con mucha melancolía que inundan sus almas, expresan que es uno de los hechos por lo que más extrañan su país.

Control Territorial. –

José Miguel Chilán

Bajo el abrasador clima de la Ciudad de Manta, José Miguel Chilán, Técnico del área operativa de la dirección de control territorial, denota aflicción hacia los migrantes venezolanos, ellos son los encargados de receptar denuncias que los moradores realizan a través de los distintos medios.

Al vivir en las calles y laborar en ellas en algunas ocasiones es peligroso, porque a diario están expuestos a accidentes, ya que Manta al ser muy transitada y al contar con vías de alto impacto, están propensos a padecer alguna eventualidad.

Reconocen al área operativa como los villanos del cuento, pero son normativas que se deben cumplir a cabalidad, cuando se recibe quejas y molestias por parte de los habitantes, porque al ser una tarea que la pueden realizar ellos, en algún momento les llega a molestar.   

Este tipo de situaciones son las que intentan prevenir la Junta Cantonal y el Control Territorial, en conjunto con las demás fundaciones, y es ahí donde se puede ver el enorme corazón y voluntad al momento de ayudar. 

“No es necesario tener un pasaporte para ser respetados por los demás, un alma buena no se mide a través de la apariencia, sino por el corazón”, añadió Fredy Acosta con una voz entrecortada y una mirada triste.

Este es el retrato de una vida con declive, donde se sabe cómo empieza el día, pero no como termina la noche, el pensar si van amanecer o esa será su última jornada, son muchas las preguntas que rondan la mente de estas personas, pero en el fondo de sus corazones saben que todo ese esfuerzo que ahora realizan, tarde o temprano tendrá una recompensa y no de valor económico, sino de sentido emocional. 

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