“¿Tierra inculta o jardín?”

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Por. Abigail Zambrano

Con la llegada de la pandemia muchas actividades profesionales dieron un giro de 180 grados y adaptarse a este brusco cambio no ha sido una tarea fácil, especialmente para aquellos maestros que se dedican a la educación de los más pequeños, quienes constantemente se enfrentan cara a cara con difíciles pruebas, que en muchos casos han puesto en cuestionamiento sus destrezas para que sus pupilos lleguen al entendimiento.

“Llevo casi 8 años como maestra de niños de primer año y jamás pensé que con esta nueva modalidad me atascaría tanto, todo esto ha sido una prueba muy difícil, tuvimos que reestructurar toda nuestra planificación, ya no dormíamos nada y como nunca las noches me duraban solo un par de minutos antes de que apareciera el sol por mi ventana”, recordó Tejada con frustración.

Tal es el caso de la docente parvularia Estefanía Tejada, de la Escuela “Eco Mundo”, del cantón La Concordia, quien en varias ocasiones sintió la devastadora sensación de que su vida profesional se iría al piso y de que esta pandemia acabaría con su carrera.

Estefanía Tejada, docente de la Escuela “Eco Mundo”

La docente explicó que con esta nueva modalidad ella y sus compañeras sienten estar atadas de manos para poder llegar a impartir correctamente los contenidos que sus alumnos deben aprender. Su caso se repite en otras parvularias, a quienes la pandemia las ha golpeado sorpresivamente en diferentes situaciones.

Mireya Chávez, maestra de la Unidad Educativa “Sagrados Corazones” admitió que para ella esta situación es tan complicada como subir en un solo día a la cima de la montaña más alta, sin el equipo necesario y la fuerza de voluntad suficiente.

“Los niños aprenden hasta donde pueden, esperar que acaten todas las instrucciones que se les dan es demasiado complicado, si en las clases presenciales era todo un desafío, ahora casi parece una película de suspenso con las expectativas de lo que sucederá al final. ¿Quién pasará de año? ¿Habrá repercusiones por nuestro rendimiento? Los maestros necesitamos algo más que capacitaciones y el gobierno no nos está prestando la debida atención ahora que es cuando más necesitamos su ayuda”, puntualizó enérgicamente la docente.

Mireya Chávez, docente de la Unidad Educativa «Sagrados Corazones»

Pero la vida les sonríe a todos de distintas maneras, a algunos porque les pone retos difíciles para que se hagan más fuerte y a otros porque ya superaron esos retos y es momento de que reciban su recompensa, y de esta última forma, es como le ha sonreído a la Licenciada Patricia Zambrano, docente parvularia de la Unidad Educativa “Pedro Vicente Maldonado”, a quien no le ha sido tan complicado llegar a sus alumnos con esta nueva modalidad.

“Siempre me he encontrado en constante aprendizaje y vi en esta nueva modalidad la oportunidad de aprender algo nuevo junto con mis alumnos, es así como este cambio de estudios desde lo presencial a lo virtual no me ha incomodado para nada y gracias a la ayuda de varias capacitaciones he encontrado soluciones a las distintas problemáticas que se me presentan”, rescató la docente con los ojos cristalizados, reflejando su alegría al haber adquirido nuevos conocimientos con la reestructuración del plan de estudios, como un pequeño niño al regalarle un dulce.

La docente también recalcó la importancia de que los maestros aprendan a mantener la calma en situaciones como la que se vive actualmente.

“Como docentes también formamos parte del pilar que fortalece a la conducta de nuestros alumnos, de manera que, si nosotros encendemos la primera mecha de una cadena de dinamitas, las siguientes también se van a encender y terminaríamos por provocar una gran explosión, entonces con esto quiero decir que, si empezamos a mostrarnos molestos por esta situación, los padres de familia y por consiguiente nuestros alumnos harán lo mismo. Entonces debemos mantener la calma y poner el ejemplo al ejercer nuestra labor. Se puede morir tranquilo si uno ha cumplido con su vocación”, ejemplificó Patricia con profunda inspiración.

La Licenciada Viviana Peña quien labora en la misma institución que Patricia comparte que “tanto maestros como estudiantes deben formar parte de la solución a los problemas que se presenten con la nueva modalidad y los padres deben estar abiertos a experimentar estos nuevos cambios”.

Viviana Pena, docente de la Unidad Educativa «Pedro Vicente Maldonado»

Viviana cita la frase del famoso compositor Beethoven para referirse a la actual situación que se vive en los planteles.

“Es la misma lluvia la que en la tierra inculta hace crecer zarzas y espinas, y en los jardines, flores. Entonces, ¿quieres ser tierra inculta o jardín?»

Al igual que mi compañera, yo también creo que esa es una nueva oportunidad para aprender, entonces esto es algo que como maestros debemos reflejar al impartir nuestras clases y no llegar con la típica cara de cansancio y queja a tratar de convencer a los alumnos que eso es normal”, coincidió Viviana.

Ambas docentes comparten un mensaje que aspiran que ayude a los maestros en sus futuras clases virtuales.

“Nosotras tenemos la fortuna de que nada nos ha sido fácil en la vida y esperamos que los demás lo vean así, porque si esta no estuviera llena de desafíos, no sería provechosa y si cuando hay problemas no encontramos el camino para salir de ellos, construyamos uno nuevo, aunque nos demoremos más, pero lo importante es saber que con el esfuerzo lo hemos logrado”.

Maestros, alumnos y padres de familia son afectados de diversas maneras por estos cambios, pero en el camino del aprendizaje todos se encuentra en la obligación de contribuir a la resolución de problemas para que en conjunto puedan avanzar.

 

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