Junín, la ruta del elixir

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Por Fransheska Sánchez

Guiándose por las llamativas montañas donde el invierno renace, y su color verde limón resplandece, siendo parte del cantón cañadulzal se encuentra un sitio llamado “Agua Fría”, lugar de gente acogedora y trabajadora, es muy visitado, porque ahí se encuentran dos productos elaborados en base a la caña de azúcar.

 En este lugar prevalecen el aguardiente y la panela, son productos de llamar la atención de muchas personas por su sabor y aroma, aquellos que llegan a probar los describen como delicioso, y sobre todo fresco, llenando las expectativas de cada visitante.

Al llegar y adentrarse a lo más profundo, al corazón del campo, donde su suelo es fecundo en riquezas, el es trabajo logrado por su lucha constante y tenaz; aquí se encuentran las primeras fábricas de aguardiente y aunque sus primeros fundadores ya no sigan con vida, sus descendentes siguen con este legado, y es que para ellos no existe fórmula secreta, los años y la dedicación dan la experticia, es lo que confirman las personas que se dedican a la elaboración de este producto.

El “famoso” aguardiente o curincho tiene su toque fuerte, pero a la vez dulce, un manjar de dioses que deleita el paladar con sus mezclas de sabores y las palabras se quedan cortas al momento de describir aquel trago, aseguran los moradores de ese sitio.

Como en las cascadas, donde su manto natural de agua cristalina las abraza, el aguardiente se asemeja a esto, sin su ingrediente básico la caña de azúcar, no podría ser elaborado.

(Fabrica donde elaboran y almacenan el aguardiente)

 Su primer paso es sacar el jugo de la caña de azúcar, conocido también como guarapo que tiene un color verde militar, ese líquido es almacenado en tanques, y reposa por 48 horas, después que este proceso este realizado, el líquido pasa a hornos de leña donde su temperatura  puede llegar a convertir el ambiente en un sauna , se lo hierve por 4 horas, luego es pasado por unas mangueras finas y se almacena en las canecas, estando listo para ser tomado, es un proceso que puede durar hasta cuatro días, para así obtener buenos resultados.

Con el currincho se pueden obtener diferentes tipos de tragos, el aguardiente fuerte, la caña tierna y por último los famosos preparados. El licor blanco es el más vendido, ya que existen muchos negocios que se dedican a la elaboración de licores de colores, este es una mezcla donde se une la esencia de la fruta con el aguardiente y en muchos casos la leche, es ahí que se logra plasmar los colores del arcoíris en ellos.  

Por los bajos recursos que existen, las personas compran el aguardiente, ya sea para beber o sino para uso personal, remplazando el alcohol por el currincho, evitando así que se propaguen los contagios en el cantón.

(Fabrica “La Barbarita”)

Rodeada de un sembrío de plátanos, se puede encontrar la fábrica “La barbarita”, es una de las primeras que se fundaron en el sitio, tiene una trayectoria de más de 60 años y ha pasado de generación en generación.

En cada preparación está puesto el amor y la dedicación de cada integrante, donde a unos les es más notorio la vejez por sus cabellos color plata, pero sus ganas de seguir son las mismas, comparadas a la de un joven soñador. Tienen su propio sembrío de caña, de 10 hectáreas, donde los familiares y personas del sector son las encargadas de tener en buen estado los terrenos para poder cosechar.

(Sembrío de caña de azúcar)

Con una camisa color anaranjada y su sombrero de paja toquilla, Williams Cevallos(52), el hijo del dueño de esta fábrica, enfatizó que el aguardiente no es usado solo como una bebida alcohólica, también tiene sus beneficios  , y es que tomar una sola copa ayuda a tener un corazón más fuerte, es también utilizado para algunas comidas y cocteles que son parte de la cultura del Cantón, reveló mientras se hacía un recorrido por el lugar.

(Williams Cevallos sonriente posa en su fábrica)

Manuel Guerrero (56), quién también es dueño de la última fabrica que se dedica a elaborar el licor comenta, “Cuando comencé en este negocio tuve un poco de miedo, porque no sabía si iba a seguir produciendo el aguardiente, que mi abuelo y mi papá entregaban, muchos fueron mis pensamientos negativos, pero siempre confié en mí que podría lograr grandes cosas», aseguró, con una sonrisa que demostraba su alegría por los logros que ha obtenido.

(Manuel posando en su fábrica)

Recalcó que, para poder tener mayor acogida y productividad en su negocio tuvo que incursionar en ciudades como Guayaquil, Santo Domingo, en donde gracias a la calidad del producto se alcanzó nuevas a plazas de expendio por lo que en la actualidad está llegando a Esmeraldas.

Es un alcohol que puede llegar a los 90° y es modificado para que sea suave al momento de ser consumido, ya que si se ingiere en grados muy elevados, puede causar grandes daños a las personas que lleguen a consumirlo. El ecuatoriano es muy arriesgado y la mayoría de ellos llenos de intriga y se interesan por probarlo y comprarlo, para muchos de ellos es un whisky blanco que se toma a temperatura ambiente.

Un dato curioso es que, el aguardiente no es producido todo el año, solo es fabricado en el verano, al llegar el invierno las maquinas se paralizan, las cañas por las lluvias se dañan y no sirven para elaborarlo, es ahí donde las fábricas se preparan y comienzan a almacenar los barriles llenos de este licor, y su precio sube más de lo común.

 Para los juninenses sentarse e instalar una conversación con sus amigos, mientras observan la naturaleza que los rodea, donde los rayos dorados que el sol les llega a las hojas, hacen que se forme un ambiente cálido, se reúne con su botella de licor blanco acompañado de largas historias, bromas que en la actualidad se mantienen, las risas son las que más sobresalen y cada una acompañada de un sorbo de currincho.

(Preparados de sabores)

Los famosos preparados o currincho de sabores se unen a la cultura de Junín, encontrarlos no es nada difícil, en el cantón existen diversas microempresas que se dedican a la elaboración y comercialización de este producto, uno de los más buscados en todo Manabí e incluso el país.

Todo emprendimiento surge de una necesidad, y en el cantón existe la materia prima de la caña de azúcar de donde se saca la producción del aguardiente que es muy aprovechada por los hermanos juninenses, así mismo existe la necesidad de obtener una fuente económica, y es ahí donde surgen las ideas de negocios, bares, y microempresas que solamente están dedicadas a ofrecer.

El aguardiente o los licores de sabores son productos de alta calidad, que en la actualidad son distribuidos a nivel a nacional, todos los microempresarios que existen, hacen eco de la cultura Juninense, tanto así que son capaces de llevarlo a los pueblos más lejanos.

Como todo emprendimiento o toda producción tiene su proceso, pese a que cada una de las microempresas que se encuentran en el cantón tienen su estilo o su fórmula al momento de la preparación, al inicio no les puede favorecer ya que se vuelve medio complejo, para poder obtener la consistencia y el sabor deseado se hacen varias pruebas o ensayos del producto hasta brindar a sus clientes calidad pura.

Cabe mencionar que en el cantón existen emprendedores de todas las edades, ellos poseen una gran ventaja la cual es pertenecer a un territorio cosechador y al mismo tiempo exportador de un producto que tiene una buena acogida en diferentes partes del país, es un negocio donde existe una gran competencia, donde los precios y el buen sabor que ellos tengan, les dará la ventaja.

Con una camisa concho de vino, que realza su postura Juan Carlos Moreira (28),  es un microempresario joven, que emprendió un pequeño negocio de licores de sabores y hoy en día su producto es reconocido, por su sabor es bueno y sus precios son accesibles, su mini empresa tiene un nombre peculiar el cual es “El gran corcel”, la imagen del caballo es muy relacionada con otros tipos de licores y usarlo para dar a conocer su producto es una gran estrategia.

Alrededor de Junín existen aproximadamente treinta microempresas que se dedican a la producción de licores preparados, la competencia por eso se vuelve un tanto reñida, y su objetivo es superar su producto y hacer que el mismo predomine, “Nosotros competimos con la calidad, hemos puesto un precio y de ahí lo que hacemos es dar a degustar al cliente y que él escoja el sabor que le gusto, creo que la calidad es el arma más peligrosa y competitiva en cualquier empresa de proceso alimenticio”, afirmó Moreira mientras mostraba la necesidad de sus productos

 “Para mí es un orgullo pertenecer a este pedacito de tierra que es parte de Manabí, y ser parte de su proceso, considero que es gratificante, debido a que contamos con productos que son elaborados por los mismos habitantes, si me pongo a hablar del currincho no encontraría las palabras adecuadas para definirlo, las mezclas de sabores que crea en las personas que lo prueban”, afirmó mientras mostraba las botellas de preparado, Carlos Sánchez (40), oriundo de esta fecunda tierra.

El incremento y la acogida que ha tenido este licor sigue inspirando a pequeños y grandes microempresarios a seguir con este legado, llevando este producto a cada rincón de la provincia y del país, son largas horas de trabajo, un anhelo de poder hacer crecer sus microempresas para ayudar y dar trabajo a las personas de su cantón. Junín un pueblo que es bendecido con la materia prima y que aprovecha hasta la mínima gota para realizar maravillas.

“La tierra del currincho”, no es nada extraño este nombre, sus calles son rodeadas de pequeños comerciantes donde su producto número uno es el aguardiente en sus diferentes preparaciones, una de los sitios más reconocidas del cantón es la famosa “esquina de los botaditos” un lugar donde la clase social es la de menos, ahí es el encuentro donde, solteros, viudos, casados, y separados llegan y se sientan a conversar de cómo les fue en su día. “cada cantón tiene algo bonito, pero la isla Junín tiene sus maravillas y una de ellas es la caña de azúcar”, admitió mientras Carlos se dirige a conversar con sus amigos.

Panela recién salida del molde

Hablar de la panela es trasladarse hacia los recuerdos de la niñez, pues el olor dulce como la vainilla, abraza y perfuma el camino que con la ayuda del viento logra esparcir cuando se dirigen hacia ese sitio, un olor que logra arrullarte y te hace desear probarlas.

Jugo de la caña de azúcar seca, lista para ser hervida

La panela, es de tono marrón formada por cristales más diminutos que los del azúcar es por tanto, una pasta elaborada a partir del jugo de la caña de azúcar que se ha dejado secar, haciendo que sea natural, se obtiene a partir de la evaporación, concentración y cristalización del jugo de la caña de azúcar. Para producir la panela, su jugo es cocido a altas temperaturas hasta formar una melaza bastante densa, después pasa a unos moldes en forma de prisma donde se deja secar hasta que se solidifique o cuaje. La elaboración de la panela, por lo general, se realiza en pequeñas fábricas comúnmente denominadas trapiches.

(Preparación de la panela)

Un marrón que penetra en tu mirada, y es posible compararlo con el color de ojos de Jimmy Loor (48), quien lleva tres años entregado a la elaboración de la panela, aseguró que es una herencia familiar y que por medio de ello puede sustentar a su familia. “Me apasiona hablar sobre su proceso, cada dos días tengo que dedicarme a elaborarla porque mi producto es solicitado por muchos emprendedores que llegan de todas partes”, describió mientras batía el consumé para elaborar la panela.

La pandemia mientras paralizó un poco las ventas de aguardiente, porque los carros no podían pasar con el producto, la panela sobresalió como el azúcar sin clarificar, una masa negra, algo como «mazacote», uno de los principales alimentos en la costa, apoderándose del comercio y dando paso a que la economía de estas pequeñas fabricas no decayeran.

Hugo Delgado (40), oriundo de Portoviejo, cada 15 días se traslada hacia Junín para adquirir el producto, asegura que, “La panela da un margen de ganancia de cuarenta centavos por unidad, en estos tiempos de crisis tuve que buscar la forma de como sustentar las necesidades del hogar, así que me contacté con productores para poder hacer negocio, aseveró mientras veía como empacaban su producto.

(La panela enfundada, ya lista para ser distribuida)

No solo su sabor hace que este sea buscado, también posee  beneficios que son ricos en vitaminas y ayudan al organismo de las personas que lo consumen.

Esta melcocha se derrite suavemente en el paladar, donde te dejas llevar por su delicioso e incomparable sabor; en el campo los hombres trabajadores llegan azotados por el sol cansados pero en su casa los espera su mujer, ese ángel de la tierra que Dios creó, entregada a su hogar, le tiene preparado un raspado helado para saciar y calmar el abrasador clima de quien acompaña su hogar.

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