Hurto amarillo

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Por: Melissa Solórzano

Ezequiel Arteaga de 27 años de edad, es taxista de la Cooperativa 4 de noviembre,  quien   argumenta que durante su labor como taxista no ha sufrido ningún tipo de violencia o robo a  sus papeles o el auto, no ha sucedió debido a que procura ser precavido, asegura que una que otras veces puede identificar a los ladrones o agresores mediante sus características como su vestimenta, accesorios, entre otros aspectos, “es difícil  distinguir entre un pasajero común y corriente con un “choro” que pueden estar bien vestido y así engañarnos , nunca me confió si veo algo sospecho evito a esos malandros”, describió  mientras acariciaba su barba blanca.

A las afueras de un taxi con un sol resplandeciente que chocaba los retrovisores como rayos de tormenta Arteaga, destacó que la vida del taxista es un trabajo honrado como el de muchos, pero complicado debido a que tienes varias alternativas o se trabaja para una cooperativa, o se trabaja para el dueño del taxi, lo complicado es que se tiene que cubrir con una cantidad mínima, y de eso sacar para la semana, o para el día en víveres para la familia.

“Hace algún tiempo atrás, la inversión para tener un taxi era más barata y en lo personal no contaba con tanto capital y es por eso que hasta ahora me dedico a rodar ya estoy próximo a jubilarme con el favor de Dios”, narró el chofer recostado en su auto.

Los días laborales para un taxista no se establecen de acuerdo a ellos ya que es decisión del día, el trabajo de una la semana puede ser larga o corta nada está escrito para ellos, cada persona que abordan es un mundo y calles diferentes, los fines de semanas es donde sonríe el sol, a veces el cielo se entristece, pero si el cielo comienza a llorar, muchos taxistas se alegran por la cantidad de carreras otros no prefieren salir de casa, sin embargo exponen su vida no es una tarea sencilla el poder identificar a un ladrón todos pueden estar disfrazados de vulnerables.

Durante los recorridos la compañía de los taxistas suelen ser fotografías de familiares, estampas de una virgen o el niño Jesús, un perro que mueve su cabeza y en cada bache con más fuerza, creando un mejor panorama para toda la jornada, música al ambiente, un micrófono que está conectado con la radio de la cooperativa no deja de retumbar en los oídos de los choferes, es infaltable el chillido de la conexión, llamadas van y vienen, intercambios de códigos entre compañeros o la operadora nunca faltan, sin embargo no comparten o divulgan los códigos de emergencia en el caso de un asalto o direcciones incorrectas hacia lugares lejos de la ciudad, ya que de esos códigos depende su vida.

Desde el dos mil cinco, Pedro López ha dedicado su vida al volante, reveló haber sido víctima de robo de dinero varias veces, “una mañana hago la carrera a tres jóvenes que desde un principio me pidieron abrir el maletero para guardar cajas de cartones, en el trayecto llegando a su destino y procedo abrir la parte de atrás, se baja uno y alcanzo a ver que en los cartones estaban armas y con eso me robaron cuarenta y cinco dólares de la mañana que había trabajado, esto me sucedió cerca del colegio Tarqui, otra ocasión unos pasajeros me prestaron diez dólares que más adelante me los devolvían y se bajaron y nunca me pagaron”, detalló con un semblante que demostraba impotencia al recordar aquel suceso.

Para un taxista es complejo poder dedicarse a otro trabajo, pues la costumbre habla por sí sola, es así que López, admitió que muchos que se dedican a este oficio no se direccionan hacia nuevos horizontes pues no hallan más que hacer, ya que es cómodo, es flexible la hora del almuerzo cada quien escoge entre llegar a casa o comprar almuerzo por fuera, no cabe duda que un arroz recién cocinado por las manos dulces de la reina del hogar no se compara, aseveró con un suspiro y risa entre dientes.

Cerca del Municipio de Manta, bajo la sombra de árboles que adornan y protegen a la ciudadanía mantense, en sillas de fierros de color verde, Rubén Delgado quien transitaba por las calles del Municipio, puntualizó que actualmente todas las personas se sienten inseguras, hasta por caminar por las calles, por varios motivos, la delincuencia y el crimen son mejores amigos que siempre se hacen notar en cualquier lugar, no importa el estatus social, residencia, color de piel, entre otros aspectos, porque para los ojos del criminal todos son iguales.

“Mi esposa el día de ayer tomó un taxi y se asustó porque la llevó por calles que desconocía sin saber que era un atajo, la acompañaba mi hijo pero al llegar al destino pudo tranquilizarse y continuar, como ella temió mucho tienen pavor cuando salen solos de casa porque el mismo taxista puede estar involucrado con los malhechores”, aseveró  mientras repetía que por culpa de Pedro la pagan todos.

Y no solo es el temor de la inseguridad, sino que los hechos de asaltos ahuyentan a los turistas que visitan a la ciudad y al  escuchar o ver los titulares de las noticias que en Manta, abunda la delincuencia muchos se llevan una mala imagen o su destino de visita no volverá a ser el mismo, la insensibilidad de las autoridades recaen en esta población,  como un puñal en el pecho. Varios taxistas no denuncian estos crimines y prefieren dejarlo pasar, otros hacen justicia por si solos, estudian a quien les agrede y como el gato y el ratón esperan para cazarlo, aseguró Delgado mientras comía un granizado para calmar el calor de su cuerpo.

En la zona centro de la ciudad, mientras cumplía con su labor de Agente de Tránsito Alexander Ríos, caminó hacia una vereda donde explicó,” todo lo que se refiera a delincuencia, robos, lo maneja el sistema policial, nosotros manejamos todo lo referente multas de tránsito, seguridad vial, hace cuatro años me sucedió un caso, en una gasolinera se me acerca un taxista pidiéndome ayuda y como uniformado brindé mis servicios, no es mi procedimiento pero lo llevé a la Policía más cercana, para que procedan con la búsqueda de los involucrados, añadió con tono de voz sutil.

Agente de Tránsito José Pilozo, con siete años de experiencia en su labor, ratificó que en ciertas ocasiones han recurrido a él implorando ayuda ciertas veces, con voces tristes y cabizbajos el procede a llamar al novecientos once, quienes se encargan de dar con el paradero de las personas que se dedican al trabajo fácil, muchos creen que los choferes de autos amarillos solo se dedican a enamorar a las mujeres, muchos piensan en el pan de cada día para sus hogares y sus hijos, puntualizó mientras observaba caminar a los civiles.

Un representante de la Policía Nacional, que por procedimiento ocultó su nombre, a quien se denominará   “Pedro” recalcó ,“el nueve once trabaja con civiles, personal policial y bomberos, la Policía coordina con cada unidad para ubicar el carro del taxista que ha sido robado, pero si no aparece el auto, el dueño del auto tiene que acercarse a Fiscalía a poner la denuncia, dando todas las características, hora, día, cómo fue, entre otros aspectos, en caso de que no aparezca, son llevados a los deshuesaderos carros, motos, así mismo esos autos los roban para utilizarlos en los sicariatos pero no los devuelven sino que los queman para despistar las evidencias”, enunció cruzando sus pies y agarrando su barba.

Danny Chávez quien se dedica a vigilar que cumplan con el parqueo adecuado cerca del Municipio comentó, “antes de subirme a un taxi observo que sea una persona mayor pero si es un joven no me subo, taxistas amigos me cuentan su experiencia con un sabor amargo en sus palabras, pues nada en esta vida es fácil, y cuando me subo a un bus me acompaña mi seguridad que nunca me falta y es por ello que pienso que no me ha pasado ni he presenciado una escena de crimen hacia los taxistas o que en el mismo auto nos detengan para robar “,murmuró entre dientes bien dicen que el que obra bien le va bien.

Las circunstancias no importan, el día mucho menos, solo Dios tiene escrito el destino de todos, quienes salen de casa a laborar no pueden predecir algún atentado, o un asalto, todo sucede en segundos que para quienes lo viven los minutos son horas y el cuerpo se paraliza como figura de hielo, muchos van por la vida con nuevas expectativas, con la esperanza de llegar a casa sanos y salvos y llevar alegría al hogar, cumplir una rutina a cambio de dinero.

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