Escasa esperanza

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Mal sabor de boca sufre la ciudadanía del puerto manabita al mencionar las venideras elecciones presidenciales del país el siete de febrero del año entrante, descubriéndose desilusión copiosa ante los sucesos oscuros que se han destapado dentro del ambiente político desde el inicio del estado de emergencia sanitaria.

Elaborado por: Cristopher Álava Santana.

Los meses restantes del gobierno nacional dirigido por Lenin Moreno están por ultimarse. Para muchos ciudadanos, el regalo de despedida de este presente mandato son los recuerdos agrios ante sus decisiones para la memoria de la población ecuatoriana, como si una pesadilla profanara la psiquis del pueblo de forma permanente.

El meollo del asunto se concentra en quiénes son los que buscar alcanzar el trono de la presidencia constitucional de la república ecuatoriana, después del desenlace del mando de Moreno para su sustitución, teniendo en cuenta que las acciones de los personajes políticos son reprochadas a más no poder desde los acontecimientos del paro nacional de octubre pasado.

Rememorando a detalle todo lo acontecido, moradores del sector Santa Martha han rugido de histeria sus pensares y expectativas sobre las futuras elecciones presidenciales, exaltando sus disensiones y resentimientos sobre el tema tocado.

¿Qué hay que tomar en cuenta dentro de la cultura socio-política?

Carlos Bravo, cuyo fuerte se basa en la experticia de la psicología jurídica, enuncia con pasión ardiente que, para una adecuada relación entre la ciudadanía y el gobierno, tiene que existir dentro de la balanza un equilibrio entre las acciones de la presidencia y los actores democráticos, sin que se desborde una libra de más entre los pesos mencionados.

Dicha aclaración, se enlaza con los movimientos sociales, matrices socio-políticos y nuevos escenarios, detallando elementos claves de una esencia democrática pura como: saber de buena tinta a los personajes políticos antes y después de las campañas electorales, indagar sus finalidades del mismo cuando tome la batuta máxima de la constitución y detectar quién es doble cara.

Al igual que una relación amorosa sana, debe deslumbrar una armonía equiparada dentro de los ciudadanos al momento de relacionarse en asuntos políticos, de la misma manera para el estado de turno en realizar y ejecutar acciones para el país, puesto que de esa manera se impide la caída de la última gota que derrame el agua del vaso.

Lo que se respira realmente

Los actores políticos son materia de repudio a cal y canto en los últimos diez años, especialmente durante la presidencia de Rafael Correa y su sucesión de parte de Lenin Moreno, siendo éstos los detonantes de la famosa fábula de corrupción que se ha posicionado como el pan de cada día.

Por consiguiente, muchas personas han resultado víctimas de los efectos nocivos del ambiente irregular de parte del gobierno actual, creándose un chip predeterminado que consiste en catalogar la política como escalera directa al infierno para la calidad de vida en el país.

En febrero pasado, el Consejo Nacional Electoral confirma el calendario de la actividad campal para las respectivas candidaturas presidenciales, el cual dio paso a la apertura al campeonato por ganarse la confianza del pueblo ecuatoriano, para adueñarse de la copa de las elecciones.

Actualmente, ya se está consolidando la lista de los participantes electorales para el sufragio, el cual se está volviendo el repelente para la ciudadanía debido a la carente credibilidad otorgada por la misma.

 

Fuente: Ecuador en vivo, el periódico que está vivo.

¿Qué opinan los testimonios?

Decepción, indigna y desconfianza son las sensaciones más preponderantes dentro de las críticas, demostrando un ambiente de pensar negativa que puede influir inclusive hasta jóvenes durante su formación personal de sus juicios, como si el conjunto de esas percepciones fuera un virus mental que asecha sin ser detectado.

 

Lo anterior se debe intrínsecamente por los personajes políticos y su historial, por lo que muchos moradores consideran a éstos la nueva gran estafa. Como resultado, al mencionar las expectativas ante las elecciones, los protagonistas del barrio Santa Martha desatan una cátedra de experiencias perniciosas, acobijándonos con una tormenta de negatividad electrizante.

“Es un ladronismo en todos los partidos. El que llega, es para robar. No sabemos por quién votar porque ya no creemos en nadie. Ni siquiera hay apoyo de nada, el gobierno había dicho que no hay intereses por esta situación y nos cobraron todo. No servirá sufragar porque los políticos harán lo mismo que los anteriores”, proclamó Sadia Saavedra, cuya responsabilidad es mantener a flote su local de víveres con todas sus fuerzas durante el oleaje de la reactivación económica.

De forma similar, Jason Chávez, con firmeza latente, relata que no le ve futuro a las elecciones, sintiendo poca fe en que existan políticos de buen corazón capaces de dirigir al país sin tener que verle la cara al pueblo.

“Olvídate eso de que la política va a cambiar, porque tomará mucho tiempo. No hay que hacerse ilusión en estas elecciones. Nadie se hará responsable de rescatar este país que terminó súper devaluado”, fue el rugido de Juan Chávez, padre de Jason, mostrándose iracundo ante los resultandos marcados de las actuaciones de los políticos durante los últimos dos meses.

Pareciera avecinarse un holocausto oscuro para la sociedad ecuatoriana, cuya salvación no tendría zona a tapar dentro de este lapso de tiempo.

Coronando esta clase de comentarios, se destaca el hecho que muchas personas han recitado un sufrimiento colectivo de injusticias por parte de los altos mandos, catalogado como un ciclo repetitivo de corruptela, presente en todos los años hasta exprimirse el jugo a tope.

Ericka Palacios exteriorizando su punto de vista.

“Que no sean los mismos de siempre porque nunca hacen lo que tanto dicen hacer. Todos somos testigos de que esos candidatos que quieren postular a la presidencia, vienen a saquear al país”, afirmó Ericka Palacios, cuya constelación de su negocio familiar brilla en la distribución de útiles escolares al por mayor y menor.

Se despunta mucha concordancia de opiniones, siendo la desconfianza el rey de las percepciones denegadas, acribillando al optimismo a quemarropa.

 

Álvaro Cevallos desatando sus emociones latentes.

Con la energía de una fanaticada concentrada en su voz, Álvaro Cevallos, un comerciante lleno de relatos deslumbrantes al igual que un libro de realismo social, trona que no ve nada bueno en los candidatos, debido a que pertenecen a la misma burbuja social, al de los rateros de élite disfrazados de pastores.

“Hay presidentes que han sido malos, ahora hay gente que son peores. En la actualidad estamos pésimos porque el país esta decayendo en todo, aún más en esta crisis porque ellos no apoyan. Nosotros siempre pagamos las consecuencias de sus actos”, ilustró Cevallos con una mirada tenaz durante su relato.

 

Es enorme la amplitud de las nubes negras sobre las cabezas de las personas ante la operativa de los políticos durante sus mandatos, dejando en claro que no piensan exhibir favoritismo ni respetabilidad en la campaña electoral, aunque les cueste la vida en ello.

Lo descubierto entre las cenizas

Aunque no hay mal que dure un siglo, este conflicto se ha vuelto delicado para ser digno de perdurar en la historia ecuatoriana del nuevo milenio, cuyo impacto se asemeja al sabor agrio del terremoto 16A, sólo que en esta ocasión, se juega el futuro en un “todo o nada”.

Con una tonalidad de voz fragil como una hoja de otoño, Luis Loyo, ejemplo de sudor en la frente del día a día, transmite su poca fe en que dentro de la madriguera, surga alguien que tenga el corazón ardiente dispuesto de cambiar el destino del país dueño de la ciudad Mitad del Mundo.

Al estilo de una moraleja, Brand Álava, estudiante universitario que reparaba su criterio tras ser licuado ante las hojas cortopunzantes de los sucesos desconcertantes, ultima que, tanto el gobierno y los políticos envueltos como los residentes ecuatorianos, tocaron lo profundo del océano, cuyas posibilidades de salir del abismo son casi nulas.

El pueblo ecuatoriano deberá sacar cartas en la coyuntura más decisiva de su semblanza, al tener en sus manos el destino de revertir la dirección encaminada hacia el infierno con destino al sueño más anhelado, arriesgándolo todo en el campo de batalla encogida en una urna electoral en el porvenir 2021.

Allende de una decisión, es insuflar una
responsabilidad nacional.

 

 

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