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Por Eduardo Burgos

Una pañoleta colocada de forma sutil en el cuello, un uniforme gris que contrasta con una actitud de ensueño, aspectos que caracterizan a un joven scout, aquellos que tienen la consigna de hacer del mundo, un lugar mejor.

Durante años el término “scout” ha sido mal interpretado, pocos conocen el verdadero trasfondo de este movimiento. Entre ejercicios, dinámicas y juegos conviven aquellos que tienen como valor diario el escultismo, más allá de como lo muestran en las películas, el ser scout es significado de llevar una vida plena, ayudando a cualquiera que lo necesite, un scout no mira razas, color de piel, estudios, absuelven con decisión dichos estereotipos que intoxican su actuar.

En la ciudad de Manta existen varios grupos scout, entre los que se destacan, el grupo Tarqui, San Francisco de Asís, Grupo 3 y María Auxiliadora.

Los sábados de cada semana son sagrados para Washington Cabezas, joven que se considera un scout con “todas las de la ley”, este día es de actividad para su grupo, desde que tiene memoria recuerda su paso por las diferentes fases por las que un scout se aventura.

Con una combinación explosiva entre felicidad, orgullo y emoción se puede definir a “Wacho”, como lo llaman sus amigos, mientras practica unos cuantos nudos y comienza a dar cátedra de su corta, pero a la vez extensa experiencia, “Soy parte del grupo San Francisco de Asís, uno de los más grandes de Manabí, ser scout es mi forma de vida, lo mejor que me ha podido suceder, es portar mi pañoleta”, su relato tiene contenido el orgullo de alguien que ha entendido la verdadera razón de la palabra vivir.
Cabezas revela que no hay en si una lista de actividades a realizar, todo aquel acto que beneficie al mundo, naturaleza y sociedad es meritorio, con humor rechaza la imagen que se le da al movimiento en las películas, “Es gracioso, todo el mundo piensa que los scouts vendemos galletas y hablamos con ardillas, cosa que no es así, bueno la verdad si lo hacemos, pero a escondidas”, bromea entre carcajadas mientras acomoda una escarapela de su uniforme.

¿Qué significa ser scout?

La pregunta pareciera abarcar un inmenso número de respuestas, como si se tratase de una aguja en un pajar, no obstante, “Todos los caminos nos llevan a Roma”, así lo puntualiza Fernando Torres, un personaje singular, su apariencia refleja la de un hombre mayor, lleva gafas y un pañuelo en la cabeza, con una sonrisa despampanante, que ni la mascarilla puede ocultar.

“Ser scout es seguir las enseñanzas del fundador Baden Powell”, describe con serenidad mientras muestra un libro que bien podría ser del siglo pasado, señalando la primera página comienza a detallar, “B.P (por sus iniciales) fundó el movimiento para entregar el mundo mejor de cómo lo recibimos, estas lecciones son el credo de todos los grupos scouts del mundo”, valores que a día de hoy siguen tan presentes, como si del buen vino se tratase.

Las reglas básicas del scout envuelven un juramento a tal grado de ir a la par de los siete mandamientos, “Si no cumples estas normas no puedes considerarte scout de verdad”, advierte enérgico Torres, al mismo tiempo que señala con su dedo el reglamento.

Lee más sobre el reglmento scout en: https://www.scoutsecuador.org/site/sites/default/files/%5Bbiblioteca%5D/Manual%20Direccion%20de%20Grupo.pdf

Casi de inmediato, destaca los puntos clave en la vida de un scout, “El recorrido inicia en la primera etapa, esta es conocida como manada, luego pasas a tropa, unos años después a caminante y por ultimo clan”, ante estas declaraciones las dudas eran muchas, ¿Es el final del camino?, ¿Qué pasa luego?, sin titubear cierra su manual y reflexiona, “Somos scout para toda la vida, pero por cuestiones de trabajo o situaciones personales nos tenemos que alejar del movimiento, este proceso es algo que nadie quiere, pero la vida no se trata de querer”, finaliza con los ojos rojos, un rojo que se percibe como el color de la melancolía.

Un día normal siendo scout
Para relatar estas experiencias es necesario la opinión de un scout que ya ha cumplido la mayor parte de sus etapas, ese personaje es Benny Cedeño, quien sigue siendo parte del grupo pero ahora como dirigente, al igual que Washington ha podido disfrutar de nacer y crecer en el movimiento.

Para Cedeño, el día comienza desde que el gallo hace sonar su alarma, hay días en los cuales tienen alguna actividad para la comunidad o simplemente los típicos, pero no menos geniales campamentos.

Entérate sobre otros datos del escultismo en: https://www.scout.es/el-escultismo-en-ecuador/

Llegando el medio día con el sol en su máximo esplendor Benny se alista para ir a una actividad con el grupo que le ha sido asignado, manteniendo un ambiente entusiasta, expone que su grupo ha sido invitado a una actividad para la limpieza de playas.
Este tipo de eventos según amplia Benny, son a los que normalmente asisten, “Como parte de nuestro proceso, es esencial ayudar con todo lo que podamos a la madre naturaleza”, por otra parte, precede que no es necesario un grupo para hacer algo bueno por el planeta, haciendo un llamado a todos para su conservación.

Varias organizaciones invitan a los grupos scouts a ser parte de sus proyectos, en este caso fue RACSE (Red de Agentes por la Conservación y Sostenibilidad de los Ecosistemas).

Alistando sacos se encontraba Jostin Saltos quien es parte de la organización, además de considerarse un scout de corazón, en sí, su función es la de coordinar las labores de campo, su mirada irradia entusiasmo cual sol en verano, sin entrar a más detalles, enfatiza que contar con la ayuda de estos grupos es elemental para un buen desarrollo de las actividades que realizan.

Saltos ha vivido la mayor parte de su vida ayudando, de forma jocosa destaca que lo seguirá haciendo, “desde la cuna hasta la caja”, esta vez el objetivo era limpiar la playa de Tarqui, lo que sin pereza alguna se cumplió en un tiempo record.

“No les pedimos que limpien las playas, tan solo que no las ensucien”, exige con fervor Jostin, mientras revisa con asombro los 385 kilos de basura recolectada, una cifra preocupante en el camino hacia la desolación, sin embargo, este tipo de organizaciones y grupos muestran algo de esperanza en la inmensa oscuridad.

La pandemia

La llegada del covid-19 truncó los proyectos a largo plazo que se tenían previstos a futuro, al igual que la mayoría de las organizaciones, los grupos scout también se vieron afectados, la mascarilla cambió todo, así como la vida en general, los conjuntos scout no han vuelto a ser los mismos. 

Con ansias de una nueva travesía se encuentra Anggi Valencia, con su característica pañoleta recibe la visita del equipo periodístico, con la mirada distante, en ocasiones perdiéndose en la nada, es una chica joven, una vida por delante y muchos sueños por cumplir.

Anggi asistía al grupo San Francisco de Asís, o eso hacia hasta que llegó la pandemia, el periodo durante la cuarentena decantó un ambiente inestable en su hogar, razón que la dejo inhabilitada para poder seguir asistiendo en la reactivación de las actividades.

 

Ella es una de las muchas beneficiarias que se vieron en la obligación de abandonar las actividades presenciales, debido a la situación económica y sanitaria post-pandemia.

La reactivación

“En los momentos más oscuros de la noche llega la paz, es un insulto no pensar en la reactivación de las actividades scout”, exalta con valentía el ex dirigente del grupo San Francisco, Diego Mero.

Para Mero la idea de la reactivación es inminente, como aquel líder nato a pesar de ya no tener ese puesto, levantando su puño admite que, aunque es una misión compleja, no tiene nada de imposible, con trabajo y esfuerzo se recuperará la esencia que el coronavirus mermó, como un ladrón, les quiso arrebatar.

La primera fase de este proceso se realizará con las unidades de clan, “Son el grupo adulto del movimiento, aquellos que ya tienen esa responsabilidad formada, comenzar por ellos es la decisión más acertada”, sostuvo confiado mientras su mirada cálida brindaba seguridad.

Mero asegura que las unidades restantes no serían relegadas, algo normal en el movimiento, reafirmando así el “uno para todos y todos para uno”, de aquellos cuentos que se leían de niños.

El scout es la representación viva de la alegría, trabajan como espías en honor al buen vivir, presenciar personalidades tan carismáticas  produce calor en el pecho, la humanidad no está perdida, tiene a los scouts.

Checa este video para conocer más sobre los scouts en Ecuador:

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