Huellas del extinto paraíso

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Red de comedores y aguas calmadas conforman el escenario de la playa de Tarqui, un balneario que desde hace más de 40 años ha sido víctima de promesas falsas.

Por: Andrea Bellettini

La playa Tarqui da la bienvenida a cientos de turistas a diario, aspiran gozar de un plato de mariscos, conectar con las olas y recargar energías en la playa más extensa de Manta cuyo paisaje se complementa con El Astillero, zona de construcción de barcos artesanales, el Parque del Marisco, el Monumento al Pescador y el Mercado de Playita Mia. La ensenada toma su nombre en homenaje al Centenario de la Batalla de Tarqui y su actividad pesquera se ha desarrollado gracias a la cultura manteña por más de 1500 años

Sin embargo, la historia de esta zona no ha sido honrada por la gestión política de las administraciones municipales, ni por los líderes que hacen débiles esfuerzos presentando denuncias que no se convierten en ecos de una población sumamente resignada a vivir entre la peste.

A pesar de ya haber mencionado los atributos de ésta hechizante playa, la principal característica es el mal olor y los desechos, el maleficio del hedor es una constante que ningún político ha logrado ahogar, pero en tiempos de campaña todos ofrecen propuestas y prometen revertir el embrujo.

Pescadores artesanales recorriendo las costas.

‘’Esto toda la vida ha sido así, no ha habido alcalde que se preocupe por la contaminación en esta playa y esto seguirá toda la vida aquí, no hay solución para nada’’, sentencia Jesús Fernández, cuidador de carros que anteriormente laboraba como comerciante de pescado pero que tuvo que detener su actividad porque debido al oleaje, no se permite la salida de pequeñas embarcaciones.

Confiesa que cuando llega el feriado sí se toman medidas para reducir los olores, ‘’pero cuando termina, sigue lo mismo, es solo de un momento, lástima a Tarqui nunca la han cuidado’’.

EL PROBLEMA

Manta es una ciudad industrial que ha carecido de una planificación asertiva, sin proyecciones útiles, por lo cual el cantón posee una planta industrial que está muy cercana al perfil costero, lo que agrava el problema en gran medida. Sumado a las conexiones clandestinas de fábricas y domicilios, un sistema de alcantarillado colapsado y lagunas de oxidación que ya no se dan abasto ante la desmedida cantidad de flujo que llega y que provoca que lugares privilegiados por la naturaleza como la playa de Tarqui, ahuyenten a las visitas y no solo limiten los beneficios económicos, sino los recreativos, estéticos y saludables.

‘’En estos días se le llenó una poza séptica a mi vecino, dueño de restaurante,  porque no tenemos alcantarillado, yo tenía clientes y el olor estaba emanando, uno de ellos me pregunta ¿pero por qué huele feo?,  le respondo que la poza se llenó y me dice, pero es que debería resolverlo; tiene razón, pero en un fin de semana donde se bota mucha agua, hay consumo, bastantes clientes se van a lavar las manos y la poza colapsa y ese es el problema de no tener alcantarillado, que se generan malos olores’’, explica Alicia Gutiérrez, administradora del restaurante de mariscos La Madrina.

Hay quienes laboran en el sector desde más de 40 años y aseguran estar acostumbrados, trabajan con normalidad, no usan equipo de protección más que para resguardarse del sol y esperan tranquilos la llegada de turistas, resulta asombroso constatar la presencia de personas a pesar del mal olor, afluencia que garantizadamente se multiplicaría si el viento esparciera olor a algas, cerveza y bloqueador solar y no el hedor de aguas negras.

‘’En Año Nuevo vinieron unas personas de Guayaquil, la señora se baja de su carro que venía con aire acondicionado y me dice ¡ay aquí apesta!, yo en mi mente decía bienvenida a Manta, pero mejor no le respondí nada, aunque ella seguía insistiendo con su familia y me pregunta niña ¿por qué aquí apesta tanto?, le digo amiga lo que pasa es que aquí hay un tema de contaminación, aquí desemboca el rio ‘’Muerto’’ trae aguas servidas, y entonces me le dice el chico sí ves mami yo te dije que era por la contaminación; y sí afecta mucho porque la señora ya se quería ir porque no le gustaba el olor, claro que la comida la dejó convencidísima’’, recuerda Cristal Villapadro, propietaria del restaurante Charito, el que oferta un variado menú de mariscos, la dama trabaja con su mamá desde hace 15 años en la playa y confirma que el problema es permanente. Ellas han aprendido a distraer a los clientes del fétido olor con las deliciosas corvinas fritas, pescado apanado, camarón al ajillo y demás manjares del mar.

Persiste otro problema cíclico en la arena, la cantidad de basura, micro plásticos y hasta colchones y animales muertos que el fuerte oleaje a arrastrado hasta la playa. En esta época del año, enero y febrero, la fluctuación del nivel del mar deja en evidencia la indiscriminada contaminación y desperdicios que son lanzados al mar.

POPULARIDAD ENTERRADA

Cuando Manta apenas tomaba forma como cantón, ésta ensenada era la más atractiva por sus rasgos naturales que la hacían superior a la playa Murciélago, la más visitada actualmente.

Pescadores artesanales recorriendo las costas.

‘’Yo tengo más de 30 años trabajando aquí y antes venían grandes cantidades de gente a esta porque el Murcielago todavía no se abría a recibir visitas, era más peligrosa por los oleajes y corrientes muy fuertes’’, compara Ulbio Hurtado, comerciante que ofrece el servicio de alquiler de sillas y carpas a la orilla del mar, él arma las estructuras de madera, muestra las heridas en sus manos que confirman las décadas de trabajo e inicia su jornada desde las diez de la mañana.

Turistas descansando frente al Parque del Marisco.

‘’Esto ha cambiado bastantísimo, anteriormente la cancha estaba ubicada detrás del puente, ya que la marea subía hasta allá, el mar era como una piscina cristalina e incluso en La Poza llegaban todos los barcos, los chinchorreros, los camaroneros, long-line, los cañeros, las olas llegaban hasta El Jocay’’, evoca Colón Álava, expresidente de Playita Mia, quien además de ser comerciante, lidera uno de los equipos de fútbol que compiten en la Arena Tarqui.

DEPORTES

La playa ofrece un terreno ideal para practicar deportes, aquí vienen familias y amigos de todos los sectores y se disputan competencias amistosas.

‘’Nosotros elegimos está playa porque somos tarquenses y la parroquia Tarqui siempre fue la protagonista del futbol, anteriormente los campeonatos eran realizados por Lenin Franco, periodista. Pero ahora todo cambió, ya no hay ese interés de las autoridades, que apadrinaban el evento, prestaban su nombre y daban credibilidad al torneo’’, lamenta Colón, rodeado de una banda de amigos contemporáneos quienes vienen a disfrutar del campeonato Sub-50 como parte de una larga tradición, aquí se desestresan y rememoran sus épocas juveniles cuando se entretenían con la pelota en la misma arena desde los 14 años.

Lenín Franco.

José Baque, organizador del campeonato, explica que retomó la gestión de la actividad deportiva después del terremoto, tras ver la desolación y la tristeza de la gente; poco a poco han ido evolucionando, tienen cuatro canchas y añade que solo se necesita el terreno limpio, bien aplanado y los arcos, están inscritos 10 equipos actualmente, combatiendo en una copa donde no hay rivales, sino una hermandad ligada a la histórica ensenada, ‘’la gloria para nosotros no es el trofeo, es poder vernos, jugar nosotros como si siguiéramos siendo pelados, porque de corazón lo somos y Tarqui es testigo’’, profundiza Baque.

Para el periodista Xavier Tumbaco, quien también compite en el torneo, este evento

Xavier Tumbaco.

de balompié le otorga vida a la playa, pues se fomenta la reactivación de restaurantes y trabajadores informales.El atractivo marco de olas y amplia pista de arena motivan a cientos de personas a realizar múltiples ejercicios y disciplinas deportivas, además de futbol, aquí se practica voleibol, ecuavoley e incluso hay una cancha de tenis y básquetbol, las visitas llegan desde las 5h00, se sienten seguros trotando y no corren el riesgo de ser atropellados; haciendo gimnasia pues prefieren el aire libre a estar encerrados entre cuatro paredes

Atardecer de la playa de Tarqui.

 

Por tantas ventajas que se presentan, aspirar a una playa limpia con un modelo moderno no es una fantasía, es un anhelo noble y decidido de un pueblo que les pide a sus mandatarios mirar con solvencia política y con visión económica la importancia que tiene Tarqui, no solo para Manta, sino para todo el país.

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